lunes, febrero 24, 2014

R30D - #30:Representación visual de nuestra imaginación

(30/30e). Ya lo reza el dicho: no hay nada nuevo bajo el sol. En lo particular nunca intento reinventar la rueda, hay tanta cosa interesante en el amplio universo que existe un poco más allá de los tres metros que significan nuestra zona de confort personal que es hasta iluminador -por no decir entretenido- ver qué tanto se puede recoger de lo que me guste y mezclarlo todo en la batidora que se forma entre la experiencia y las circunstancias. Tal vez los ingredientes que compongan la receta sean lo más usado y repetido del mundo, pero hay una buena oportunidad de que el plato que resulte de ahí tenga su toque característicamente individual, y por ende, distinto. Es por eso, nada más, que el proceso siempre sigue. Y sigue. Y sigue. Y seguirá hasta no detenerse nunca, incluso mucho después de haber yo pasado y venir otros detrás de mi, como lo hicieron miles también antes que yo, para mezclar todo lo que vieron, olieron y sintieron en un resultado que en ese momento hizo eco en sus almas, y a lo mejor, si tuvieron suerte, hasta en las de los demás. Eso, para mí, es hermoso.

R30D - #29: Un monumento del mundo con vida propia causando estragos en la ciudad más cercana

(29/30e). Y aconteció que el ángel simplemente perdió la paciencia. Desde lo alto de su torre, de donde miraba impasible los techos de la ciudad que se expandía desordenada alrededor suyo, decidió que no podía aguantarlo más. Violó su orden de no interferir en los minúsculos dramas de las personas que desde su altura se veían como hormigas en movimiento, cerró los ojos, y cambió la posición de los brazos que antes apuntaban al cielo como pidiendo al Señor entre las nubes un poco de paciencia extra, en dirección hacia las calles. Pobló sus manos de armas, pidió por la salvación de su alma, y empezó a disparar. Los habitantes de la ciudad no comprendieron, en su espanto, que tal vez la agresión del ángel que estaban acostumbrados a ver todos los días inmóvil y distraído en la cima del monumento estaba plenamente justificada. Eran, por decisión divina, culpables.

domingo, febrero 23, 2014

R30D - #28: Un alien que parezca muy destructivo, pero que en realidad sea muy pacífico



(28/30e). Más allá de las cercas, no tanto en las afueras de la ciudad sino en el mismo centro de ella, viéndolo desde la periferia, los extraterrestres habían hecho de los altos edificios de acero su hogar de verano. Las viejas casas de concreto con techos en teja no les hacían mucha gracia; la humana modernidad de los rascacielos les recordaban mejor una tosca y primitiva parte de su propia historia, miles de años luz en el tiempo, y por eso los preferían. Era el equivalente de sentirse en casa de la abuela, muy lejos de ella. En las afueras, la humanidad miraba con terror los nuevos visitantes que se apoderaban de sus residencias y calles y planeaban silenciosos un motín de retaliación, pero en verdad su miedo era injustificado. Salieron corriendo apenas vieron naves espaciales y seres de siete pies con aspecto de monstruos saliendo de las mismas, cuando la realidad es que los extraterrestres sólo quieren jugar y hacer amigos. Es de suponer que no lograron entenderse entre ellos. Tal vez tampoco hicieron nunca el intento.

sábado, febrero 22, 2014

R30D - #27: Un anciano practicando Kung Fu

(27-30e). A lo largo de los siglos, practicantes del Kung Fu incorporaron a sus técnicas de pelea modalidades inspiradas en los animales, tantas que al final tuvieron que reunirlas en cinco grupos, cada uno representando la "filosofía" que persiguen. Estos serían: el Tigre (poder y velocidad), la Grulla (velocidad y fluidez), la Serpiente (precisión), el Leopardo (estrategia) y el Dragón (maestría sobre todos los estilos, para hacerlos uno solo). Todo este zoológico de habilidades lo que persigue no son las formas creativas de dejar inválidos y parapléjicos a los enemigos -lo que no se descarta en absoluto-, sino lo contrario: el balance necesario para evitar la lucha. El punto vacío que existe entre lo duro y lo suave, la ferocidad y la calma. Según los maestros barbudos de túnicas naranja, el Kung Fu es más para servir como respiradero mental que libera a su usuario de la tensión y lo ayuda a mantener a calma, especialmente en momentos difíciles. El dejarle dos o tres dientes rotos a alguien en el camino mientras esto se logra es sólo un desafortunado efecto secundario.

viernes, febrero 21, 2014

R30D - #26: Un animal que no existe


(26/30e). Lo típico: vas caminando por el bosque, una noche de esas tan oscuras en que no distingues si lo que tienes enfrente son troncos de árboles o de personas, cuando de repente sientes el aleteo del lobo búho que se te acerca a toda velocidad. De nada vale correr: está hambriento, enojado y las alas de búho le dan una velocidad mucho, mucho más rápida que la tuya propia. Un episodio normal en el bosque. Nada raro.

jueves, febrero 20, 2014

R30D - #25: Un refrán representado gráficamente

(25-30e). "En boca cerrada no entran moscas". Debiera de existir algún refrán que ilustre el caso contrario: el de aquellos que tienen demasiadas moscas dentro de la boca y les urge expulsarlas de algún modo, para anti-beneficio de las almas desdichadas que ronden cerca. Mejor sería si aprenden a tragarlas. Es más beneficioso para todos al final del día. Nadie quiere que les escupan moscas en la cara.

miércoles, febrero 19, 2014

R30D - #24: Un pirata

(24/30e). ¿Qué es más cool que dibujar un pirata? Dibujar un barco lleno de ellos. Estamos más que conscientes de lo ridículo y harto trillado que resulta todo el enunciado anterior, pero permítanme, si es posible, rectificarlo: no sólo es un simple barco de piratas, sino un corte longitudinal de la nave en medio del mar, mientras olas de clara inspiración art nouveau bailan en sus alrededores, como queriendo meterse dentro, y dos barcos más en el horizonte con pinta de querer pelea. "Pero espera" diría seguro mi profesor de Dibujo Arquitectónico "¿no se supone que si la nave se refleja en corte, también lo estarían las olas, al estar técnicamente frente a ella?" Si nos vamos a la técnica, tengo que admitir que sí, y una sección de una ola debe ser algo propenso a provocar más de un dolor de cabeza a la hora de plantearse el reto de dibujarla, pero en este momento es sensato el pasar de alto ese tipo de consideraciones, francamente aburridas. Hay piratas en el mar. Con baúles de tesoros en sus almacenes. Espadas. Cañones. Más barcos a estribor. Prontamente el agua estará tan roja como lo está ese cielo, cuando se arme el pleito. Por favor, ¿perderemos tiempo en divagaciones gráficas de ese tipo? ¿Dónde ha quedado su sentido de la imaginación? Post-data: prometemos pensar lo de la ola en corte. Próximamente.

martes, febrero 18, 2014

R30D - #23: Nuestro signo zodiacal como un gran mago o guerrero

(23/30e). El cliché generalizado de los nacidos bajo el signo de Aries es que son unos impulsivos sangre caliente que se lanzan a la piscina para darse cuenta en el aire de que la misma no tiene agua. Ese "fearlessness", que bien ganado se lo tienen por cierto, hubiese inclinado la realización de este dibujo hacia el lado del guerrero mucho más que el del mago, pero la ocasión es buena para ver los clichés desde otro asiento de la tribuna. Lo impetuoso de este tipo de temperamentos lleva a sus poseedores a una búsqueda de experiencias iluminadoras un poco más, digamos, integral. Se es consciente de que la belleza está EN el mundo, y no sólo bajo su superficie, por lo que cada instante vivido es una oportunidad que el ariano tiene de descubrir la magia y belleza de dicho episodio, de fijarse en lo trascendente, y esa mentalidad abarcadora contempla el hecho de que no únicamente se encuentre placer en la faceta espiritual de las cosas, sino también en la material. La automejora es un proceso que implica tanto la mente como el cuerpo, y el entendimiento de este enunciado es lo que hace que, en su peculiar manera, al final del día tanto el mago como el guerrero compartan el mismo espíritu, ya sea que usen una espada o un cetro. La marcha hacia adelante también exige unos minutos de sentarse y contemplar el paisaje, o por el contrario, cerrar los ojos y sentir el mismo paisaje alrededor de uno. Ambas son más que válidas.