lunes, 2 de febrero de 2026
Ristras - US/CAN2023 - #13: Fuera del circuito
viernes, 30 de enero de 2026
Ristras - US/CAN2023 - #12: Turno compartido
miércoles, 28 de enero de 2026
Ristras - US/CAN2023 - #11: Sala de rebotes
lunes, 26 de enero de 2026
Ristras - US/CAN2023 - #10: La ciudad rehecha
(10/30h). Providence, RI. USA. Providence es una ciudad que aprendió a esconder sus ríos, como si el agua fuera casi una distracción innecesaria. Durante años caminó sobre ellos, los cubrió con asfalto y los llamó calles, convencida de que avanzar era más importante que fluir. Mucho después, decidió desenterrarlos con un cuidado torpe, como quien intenta corregir una mala frase dicha hace tiempo. Por eso el downtown conserva esa memoria en capas superpuestas: edificios que tapan, destapan, y vuelven a tapar, fingiendo continuidad. Aquí se camina sobre aguas corrientes, cruzando lo que antes fluía. Bajo el peso de la ciudad, algo sigue moviéndose, recordándole al suelo, y a quien pasa, que nunca fue pensad para quedarse quieto.
viernes, 23 de enero de 2026
Ristras - US/CAN2023 - #09: Antes de que empiece
miércoles, 21 de enero de 2026
Ristras - US/CAN2023 - #08: Corriente compartida
(08/30h). Mystic River, CT. USA. El río avanza con la calma de lo que no necesita demostrarse. Desde el mirador, el paisaje parece completo: agua, historia, nombres grabados en metal. Todo explica algo. Y aún así, entre candados y barandas, una pequeña bandera dominicana altera la lectura. Acompañando más que interrumpiendo. Como si alguien hubiese dejado ahí una nota al margen del territorio. En un lugar así, tan lejos del origen, la diáspora no se anuncia ni se celebra, se filtra. Aparece sin discurso, como el río mismo: recordándonos que también nosotros seguimos corriendo, incluso hasta cuando creemos haber llegado.
lunes, 19 de enero de 2026
Ristras - US/CAN2023 - #07: El último gesto
(07/30h). Sleepy Hollow, NY. USA. El caballo huye, el bosque se encoge. Ichabod Crane corre con la poca dignidad que le permite el pánico. Detrás, el peculiar jinete alza el brazo y lanza su argumento final: una calabaza encendida, tan práctica como rotunda. No sabemos si hubo impacto; sólo que Ichabod no volvió a dar explicaciones. Desde entonces, cada otoño la escena se repite para siempre en esta escultura de hierro que sirve como una advertencia mal contada: tal vez fue una broma excesiva, tal vez una ejecución ceremonial. En cualquier caso, el miedo tuvo la última palabra, y un sentido del humor bastante peculiar.






