Empezamos de nuevo. Seis años después de la última vez que hice una serie como esta. Tres años después de que este viaje tuviera lugar. Treinta momentos. Treinta ventanas abiertas a la memoria: carreteras, ciudades, bares, museos, bosques y aeropuertos. Para mí, cada dibujo es un lugar donde el tiempo se detiene lo suficiente para ser preservado. Viajar no consiste en llegar a ningún sitio, sino en aprender a mirar el mundo mientras pasa, y a recordarlo mientras se le dibuja. Me hacía falta este ejercicio de compartirlo. No puedo esperar por la próxima vez. Hay tanto por decir.

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