(25/30h). Montreal, QC. CAN. La noche cae temprano y alguien decide que una jarra espumosa, o varias, es un argumento difícil de refutar. Bajo un mural donde la cerveza parece milagro, el invierno pierde algo de su pesada solemnidad. Las luces rojas conspiran. Entre abrigos que gotean dignidad y conversaciones que comienzan profundas y terminan brindando por cualquier disparate, el frío queda reducido a opinión. A veces la fe no está solamente en el cielo, sino en lo bien servida que llega la siguiente ronda.

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