(30/30h). Newark, NJ. USA. Después de tantas ciudades, estaciones y noches ajenas, llega el tiempo de volver. El avión afuera espera con paciencia, como si supiera que todos los viajes son apenas un intervalo. Suena la próxima canción en mi playlist; ya casi es hora de abordar y regresar a casa. Sin embargo, uno aprende algo en el camino: cuando se sabe partir, se entiende que ningún viaje termina realmente. Al final de la pista, otro avión despega.

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