domingo, 16 de octubre de 2005

Hay un "país" en el mundo


Crédito de imagen: Fuente Externa.

.-Adaptación libre de texto enviado por internet. KLP

Hay un país en el mundo donde la “viveza criolla” es la moneda que siempre es valorada tanto o más que el dólar. Un país donde hacerse rico de la noche a la mañana es una virtud más apreciada que formar una familia a largo plazo basada en valores y respeto a los demás.

Hay un país en el mundo donde los periódicos jamás se podrán vender como se venden en otros países, donde se ponen estas cajitas en las aceras donde uno paga por un solo periódico y saca uno solo dejando los otros donde están.

Hay un país en el mundo donde las empresas privadas son papelerías particulares de sus empleados deshonestos, que se llevan para su casa, como si tal cosa, hojas de papel, lapiceros, lápices, marcadores, y todo lo que pueda hacer falta para la tarea de sus hijos, entre otras (muchas) cosas.

Hay un país en el mundo donde la gente se siente triunfal si consigue robarse el telecable del vecino, y se inventa a la hora de llenar declaraciones para no pagar o pagar menos impuestos.

Hay un país en el mundo donde la impuntualidad es un hábito. En donde los directivos de las empresas no generan capital humano, donde hay poco interés por la ecología, donde las personas tiran basura en las calles y luego reclaman al gobierno por no dar mantenimiento al alcantarillado. Donde se roban la luz, el agua, y se quejan de lo cara que está. Donde no existe la cultura de la lectura y no hay conciencia ni memoria política, histórica ni económica. Donde los congresistas trabajan dos días al año, cobrando como todos los demás altos ejecutivos, para aprobar una reforma miscelánea fiscal al vapor que lo único que hace es hundir al que no tiene, joder al que tiene poco, y beneficiar solo a unos cuantos.

Hay un país en el mundo donde se puede subir a un autobús una persona de edad avanzada, una mujer con un niño en brazos, o algún minusválido y la persona que viene sentada se hace la dormida para no cederle el puesto.

Hay un país en el mundo en el que la principal prioridad de paso es para el automovilista y no para el peatón. Un país donde la gente disfruta criticando a sus gobernantes, y mientras mas se le dice rata al presidente de turno, mejor somos como personas, a pesar de que ayer compré todas las preguntas para el examen de matemática de mañana de mi hijo.

Y mientras mas le digo hipócrita a Leonel Fernández, mejor soy como dominicano, a pesar de que apenas esta mañana me tiré en el bolsillo a mi cliente a través de un fraude que me ayudo a pagar algunas deudas.

Pero por favor, ya basta.
Como “materia prima” de un país, se tienen muchas cosas buenas pero falta mucho aún para ser los hombres y mujeres que la nación necesita.

Esos defectos, esa “viveza criolla” congénita, esa deshonestidad a pequeña escala que después crece y evoluciona hasta convertirse en verdaderos casos de escándalo, esa falta de calidad humana, mas que cualquier gobernante, que Leonel, que Joaquín Balaguer, es lo que tiene al país francamente mal, mas que nuestros propios presidentes, que después de todo son NUESTROS, y nacidos aquí en este mismo suelo.

Y aunque el presidente renunciara hoy mismo, el próximo que le suceda tendrá que seguir trabajando con la misma materia prima defectuosa que, como pueblo, somos nosotros mismos. Y no podrá hacer nada, al no haber garantía de que alguien pueda hacerlo mejor, mientras no se señale un camino destinado a erradicar primero los vicios que tenemos como nación.

¿O acaso qué? ¿Luego del fracaso general de la tan machucada “democracia” necesitamos traer otro dictador, para que haga cumplir la ley con la fuerza y por medio del terror?

Por eso, en ese país en el mundo hacen falta más que “cuentones”. Y mientras esa otra cosa no empiece a surgir desde abajo hacia arriba, o al revés, o por los lados, o por donde quiera, seguiremos igualmente condenados.

Es muy sabroso ser dominicano, beber Presidente, bailar merengue, pero cuando esa dominicanidad autóctona empieza a dañar nuestras posibilidades como nación ahí la cosa cambia.

Que no se espere en ese país en el mundo encenderle velitas a todos los santos, para que nos mande el Mesías o al Chapulín Colorado. Son los mismos habitantes los que tienen que cambiar. Un nuevo gobernante con los mismos dominicanos no podrá hacer mucho (por no decir crudamente nada).

Disculpamos la mediocridad mediante nefastos programas de televisión y francamente tolerantes con el fracaso. Es la industria de la disculpa y la estupidez. Y los vemos y creemos que tienen la razón.

Hay un país en el mundo…en el que se necesita buscar al responsable, no para que se castigue sino para exigirle que mejore su comportamiento y que no se haga el que no oye ni entiende. Y ahí esta. Seguro que se encontrará cuando se vea en el espejo. Y aún descubriéndolo no sabrá qué hacer.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

wuao!.............ta perro oyete q loco .......no se q decir ...es la raalidad..almenos de nuestro pais . es lamentable oirlo ...de veras ... pero es verdad hay un "pais" en el mundo..........

att:erica ^ ^

Róseric dijo...

excelente..ahora..estas tu contribuyendo al cambio?..( no solo con palabras sino con actos)...
Si me permites(lamenteblemente no podras hacer nada por ahora para impedirlo) imprimire este texto y lo llevare a mi cole... y lo difundire por todos los medios posibles..a ver...si por lo menos..se consigue algo ademas de una reaccion y estado de concienciencia momentaneos. R.-

Anónimo dijo...

Que pais nuestro pais...y lo mas lamentable es que a pesar de saberlo nos enorgullecemos de eso. Nos jodimos.

Zindy dijo...

Hay un país en el mundo que se a duplicado por nuestra ignorancia o mas bien deseo de aparentar que todo esta bien cuando estamos al borde del colapso total. Me parece que tu texto es una realidad, cruda pero necesaria para que despertemos de ese sueño de perfección, de no pasa nada, todo lo eh hecho bien. Cuando lei tus lineas me identifique mucho con mi país, Puerto Rico. Muchas veces nos han dicho que somos hermanas inseparables(Puerto Rico, República Dominicana y Cuba). Ademas de compartir una historia de marginalidad, compartimos un presente que nos ahoga...