martes, 6 de septiembre de 2011

Submúsicas

Crédito de imagen: Fuente Externa.

En estos tiempos en que para los culturosos de saco y corbata la música seria y respetable viene en envase de jazz o cualquier fusión de ésta, se escucha mucho por ahí los géneros que a su juicio entran en la categoría de submúsica, interpretada por, no sería para menos, "submúsicos". No hay que darle tantas vueltas para saber a qué se refieren, y el tono en que lo dicen. Lo curioso es que estos géneros han estado en la escena del patio local durante bastante tiempo, sólo que, por razones que en un momento les digo, todavía no alcanzan el escalón de eso tan preciado llamado "respeto". Para estos culturosos, los submúsicos se clasifican en tres categorías, dependiendo del género: los bachateros, los reguetoneros (o denbowseros, a veces los mezclan en la misma definición), y los rockeros. Les llaman submúsicos porque, en sus mismas palabras, sencillamente, "eso no es música" (o la otra frase prima hermana de la anterior, "cualquier loco viejo hace eso"). Sin embargo, de las tres categorías recién mencionadas, son los rockeros quienes toda la vida han llevado las de perder. Y la razón por la que esto sucede no tiene que ver nada con la calidad musical o interpretativa de quienes lo practican, sino más bien, y aunque pese decirlo (y más aún oirlo, o en este caso, leerlo), de resultados comerciales.

Piénsenlo por un momento. Se pasa frente al local de Monte Bar Las Colinas en la ciudad de Santiago y se ve toda la cartelera de la semana llena de conjuntos bachateros y merengueros típicos. De reunir el valor para asistir y entrar un día, se encontrará uno en que el local está repleto, todas las mesas abarrotadas, con un desfile interminable de botellas de alcohol sobre ellas, aún después de en algunos casos hasta haber pagado entrada. ¿Les importa realmente a los dueños de Monte Bar (por decir un sitio, usted puede poner el de su preferencia) si la música que hace el grupo que está en tarima es buena o no? Y eso, sin contar las dos o tres veces que esos mismos dueños han tenido que remodelar y ampliar el mencionado local por falta de espacio ante la cantidad de público. Ellos incluso pueden hasta argumentar que "allá no entra cualquier conjunto". ¿Pero con eso hablan de calidad, o de resultados económicos? Ahora, haga el ejercicio contrario. Pase por un bar minúsculo (como casi siempre son) donde se esté desarrollando un concierto rockero. A pesar de ser un lugar pequeño, la mayoría de las veces el local no estará lleno, y es casi seguro que el nivel de consumo de ese público se mantiene igualmente por debajo de las expectativas de los dueños del negocio.

Lo que nos lleva entonces a la queja perenne de los practicantes de la música de Hendrix: "Es que no hay apoyo". Empresarios, inversionistas, gente que puede...todos parecen que le huyen al rock. Nadie quiere invertir un peso en apoyar un evento, pero a cualquier bachatero o reguetonero que aparezca, ahí le tienen una tarima en el Monumento a los Héroes de la Restauración con luces láser, pantallas, sonido potente, bailarinas y cualquier bazofia que se les ocurra. ¿Nos hemos preguntado alguna vez el por qué? ¿Acaso será el clásico "es que eso otro es lo que a la gente le gusta"? No hace mucho tiempo, pocos años tal vez, había un conocido restaurante de esta ciudad que tenía música en vivo un día a la semana, proporcionada por un conjunto de mariachis. El día en que se presentaba, el restaurante estaba lleno a reventar de parroquianos, y sin falta, al terminar la noche y cuadrar la caja, los administradores se encontraban con ventas por encima de los 20 ó 25 mil pesos. Pasados unos meses, les salió la honorable vena del  "apoyo" y decidieron incluir otro día de música en vivo en la semana, esta vez con un grupo de rock. Apoyo por un lado, y ganas de repetir la misma hazaña monetaria también, valga la aclaración. Cuando ese día llegó, el dueño del sitio vio con símbolos de pesos en sus ojos cómo la gente acudía en masa al restaurante. La boca se le hizo agua. Pensó que ya tenía resuelto su agosto si mantenía ese ritmo de presentaciones así de esa manera. Pero al final del evento y proceder al cuadre, no pudieron contener su decepción al ver que la venta no llegaba siquiera a los 4 mil pesos. A pesar de estar lleno el sitio, igual que como cuando se presentaban los mariachis. Pregunta capciosa para el lector, siempre tan inteligente: ¿qué grupo cree ustedes que siguió presentándose, y cuál no? La respuesta no es difícil. Y en esto nunca dije si una banda era mejor que otra, si el repertorio era mejor tocado, o si tenían instrumentos más caros y mejor afinados. Todo eso es irrelevante. Esa no es la cuestión. Sí lo era que una dejaba más dinero que la otra, y en consecuencia se prefirió apoyar a la que mayor ganancia aportaba. En los días chavaleros en que organizábamos conciertos de amigos e íbamos a empresas para buscar patrocinios, la cruel respuesta era siempre la misma, dicha por bocas diferentes: "¿Un concierto de rock? Eso no deja. ¿Por qué debiera yo aportar en algo que hay tres gatos saltando y nadie consume?" Lo peor del caso era que no teníamos base para responderles lo contrario.

A diferencia de los otros denominados "submúsicos" (los miro a ustedes, honorables respresentantes de bachata, reguetón y denbow), lamentablemente el rock en este país se ha saboteado a sí mismo, y tanto bandas como público son igualmente responsables en medida. El día en que haya un concierto de rock local en la Gran Arena del Cibao o el Estadio Olímpico, se vendan todas las entradas, no quede una sola caja de cerveza en el sitio, y los organizadores dejen de empeñar los pantalones para no ir presos por las deudasdespués de un eventos, seguro ése será el día en que alguien dirá: "¿Saben? Invirtamos aquí, parece una buena idea". Eso no será mañana, ni pasado, ni tal vez el mes próximo, pero mientras tanto, todos los involucrados debemos de poner un poco más de empeño en que lo que hacemos tome valor, y así se vea para todo el no involucrado. Dejar la chabacanería y la improvisación, y sacar un producto que quien lo vea, aunque no lo comparta, al menos lo respete. Hacer que de alguna forma, el público ahí afuera vea lo que se está haciendo y piense "Eso es un buen show. Quiero pagar para verlo". Así, y sólo así, y que conste que esto no es una promesa, podremos contar con el tan mesiánico esperado apoyo.


6 comentarios:

Meli dijo...

Bueno, pienso que todo depende del gusto de las personas, a mí en lo particular no me gusta mucho el rock, pero por eso no hago juicios ni nada que se le parezca... uno como ser humano debe aprender a respetar.Cada quien con su estilo.

Un abrazo.

Gladys Lopez dijo...

submusicas... termino complejo que creo que los que verdaderamente saben mas, nunca utilizan... porque al final, que es cultura? es el conjunto de manifestaciones de un pueblo y entre ellos la musica... asi que si alguien se dice culto y califica de submusica algo... en mi opinion, es porque es subculto
y bueno, hablando de las 3 ramas, concuerdo contigo: quien ha sufrido mas son los rockeros. Tambien pasa en mi pais! muchas veces el arte queda relegado por las ganancias... pero amigo... en este camino vamos y no queda otra que seguir! y aunque es dificl, algun dia cambiara... porque no hay imposibles para quien cree en lo que hace :)

Sofi Zermoglio Ardoy dijo...

No me había enterado de estas subdivisiones.... sin embargo por venir del país que vengo y vivir en la ciudad en la que vivo puedo decirte: LARGA VIDA AL ROCK & ROLL!!!!!!!!!!!!!!!!! :)
Pero si concuerdo que la música es cultura, pero también es parte de los momentos que atraviesa un país, creo que hay melodías que quisieran llegar a considerarse música y es casi imposible! (son ejemplos de mi país con jóvenes que cantan horrible, bailan espantoso y no saben tocar ningún instrumento. Es un tema que da para largo)
Sin embargo sí creo que hay gente que tiene ganas de hacer un producto copado y muchas veces no tiene la oportunidad de mostrar el talento y la fuerza que les sale del alma al tocar en una banda.
Pero puedo agregar: nadie es profeta en su tierra y tal vez habrá que buscar caminos alternativos.
Abrazo de oso!!!

Karim López dijo...

Que viva el rock n roll, carajo!!
.-K

Tirana2 dijo...

En mi muy humilde opinión, puede que esté equivocada, todo depende más que nada del nivel de educación de la gente y de su entorno cultural. Cuando la gente carece de educación es casi imposible que pueda apreciar las cosas por ser buenas, siempre será un esclavo de lo que esté "de moda" o de lo que le ofrezca su entorno (y por lo general esto no es lo mejor del menú), difícilmente podrá explorar otras opciones.

Nuestro país no se caracteriza por tener un nivel de educación alto, por eso no es de extrañar que cada cierto tiempo lo que se escuche por todos lados sea la basura más grande habida y por haber (sin ofender) y que le quieran poner la etiqueta de "música" (y si a definiciones nos vamos, no anda ni cerca). No es de extrañar que un tipo que tal vez no llegó a 5to. curso de la primaria sea el ídolo de las masas, aunque sólo suba al escenario a decir palabrotas y su "música" suene como si todos los músicos tuvieran partituras diferentes, y las voces como si se tratara de vociferar en el estadio.

El rock, por su historia, tiene un estigma y eso tal vez nunca cambie, pero entiendo que es parte de su encanto; sin ánimo de exaltarlo más de lo que merece, no todo el mundo puede apreciarlo, pues hace falta más que gusto por el estruendo de las guitarras o que tu corazón comience a latir al ritmo de la batería; hace falta pasión por él. No todo el mundo puede entender eso, es como una religión... Sí soy fan a morir.

Entiendo que no es el más popular de los géneros en el gusto de la gente de este país, por tanto aquí no es negocio, pues lamentablemente no paga "payola", ni otros de los tantos requisitos que tiene que cumplir un género/artista para sobrevivir en esta tierra. Y esto no sólo pasa con el rock, sino pregúntenle a Chichí Peralta o Fernando Echavarría, quienes debieron tener mejor suerte en RD por la naturaleza de su música.

Ahora bien, en otros países, tanto el rock como otros géneros (música de verdad) sí son negocio; y qué casualidad que esos países también tengan un nivel educativo mayor al nuestro... Por eso pienso que apreciación viene de la mano con educación; a nosotros nos hace falta mucho más que el dichoso 4% para entender eso.

Tita dijo...

Estoy totalmente de a acuerdo con Tirana2, en nuestro país lamentablemente carecemos de un sistema educativo con calidad, está diseñado para limitar nuestro pensamiento críticos y así los políticos gobernarnos a su antojo, sin ningún reclamo.
En conclusión,NADIE AMA LO QUE NO CONOCE, simplemente la educación musical se inculca en edades tempranas en países desarrollados pues a través de ella,el niño puede comprender mucho mejor los conceptos en cada una de las áreas académicas, a parte de que lo humaniza.