(18/30h). Salem, MA. USA. Antes de tomar carretera para ir hacia el próximo destino, el mito se sienta a la barra y pide lo de siempre. Pantallas encendidas con el partido del día, vasos a medio llenar, conversaciones que se quedan sin invocar nada. El hechizo a esta hora se diluye en rutina y la ciudad agradece el descanso más que seguir insistiendo. Aunque lo parezca, sobre todo para estas fechas, Salem no es un parque temático ni Disneylandia para frikis: es un pueblo que respira, sirve sus cervezas y se cansa de sí mismo cuando cae la noche. Yo dibujo mientras el bar sigue funcionando, e invitaría Samantha a algún trago si llegara con su escoba, pero sospecho que pediría algo simple y pagaría su cuenta antes de salir volando. La noche sucede sin ceremonia. El mito ya hizo lo suyo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario