(04/30h). Helen, Georgia. USA. La figura de la columna me mira con la autoridad suficiente como para no discutir. Alza su jarra tallada y me lanza un Prost silencioso, como si no hubiera ninguna alternativa razonable. Yo miro el reloj, pienso en el camino y todo lo que se supone que sigue. El no parece interesado en mis planes. Tiene la expresión tranquila de quien no tiene prisa desde hace siglos. Me deja claro, sin decir nada, que irse ahora sería una falta de cortesía. Que una cerveza más no arruina ningún itinerario serio. Telepáticamente le explico que ya debo irme, y él me observa con la paciencia de quien ya ha visto pasar a muchos como yo. Al final hago lo único sensato: no respondo. Me voy, sí, pero con la rara sensación de haberle quedado mal a una escultura. Detrás de mí, la jarra sigue levantada como si supiera que, en el fondo, estaba en serio considerando quedarme. Prost.

No hay comentarios:
Publicar un comentario