miércoles, 8 de agosto de 2012

Jugar al "Dominicano"

Por estar un poco desconectado de noticias locales debido a circunstancias personales, me sorprendió una nota con la que me topé en el periódico esta mañana sobre el hecho de que piensan cambiarle el nombre a la premiación artística más importante de la República Dominicana (y según la anuncian, del Caribe también): los Premios Casandra. Su nombre viene en honor de la sobresaliente artista local Casandra "La Soberana" Damirón. Al parecer, por lo que estuve leyendo, hay un lío entre los hijos de La Soberana con las entidades que manejan la premiación, y los primeros sienten que ya el evento no honra la memoria de su madre en la manera en que originalmente se planteó (cuestiones económicas incluidas), y pidieron que le retiren el nombre y llamen a la premiación de otra manera. Lo que leía hoy, es una entrevista que le hace el Diario Libre al hijo de Casandra, Checheo Rivera. Acá el link por si les interesa leerla:

http://www.diariolibre.com/revista/2012/08/07/i346925_checheo-rivera-que-olviden-del-nombre.html

Realmente la razón por la que escribo esto no es por el mero hecho en sí de la situación de los Premios Casandra (con quienes tengo mis profundas diferencias, más acentuadas en los últimos tiempos), sino porque, durante la entrevista, el señor Rivera da en el blanco absoluto de un hecho del que los dominicanos deben todos declararse culpables (me incluyo), y no puede ejemplificarlo de mejor forma en su conversación. Lo reproduzco, con el objetivo de que esto nos llame a una reflexión honesta como sociedad. O a los que le dé la gana de hacerlo; tampoco es obligado; igual el dominicano no tiene la mayor fama de ente reflexivo, si a eso vamos. En medio de la explicación de las razones de por qué quieren que se retire el nombre de su madre, haciendo la historia del proceso, él dice así:

" (...) El 26 de julio le mandamos una carta al presidente de Acroarte diciéndole, oye hace un mes que terminamos de reunirnos, estuvimos de acuerdo y no hemos dado ningún paso. Lo que pasa es que ellos están jugando al dominicano. ¿Tú sabes lo que es jugar al dominicano? Jugando al que se cansa de reclamar su derecho, y dice, "cónchole déjame dejar eso así ya, me jarté de eso". Pero parece que nosotros no somos dominicanos. Yo di su tiempo a ellos. Les di un mes después de la última reunión (...)"

Todos los dominicanos no podemos decir lo suficiente qué tan cierto es esto. Si tuviésemos pecados capitales como sociedad, la indiferencia estuviera en los primeros lugares. Todo lo dejamos como está, pues como rezamos, "ya nada va a cambiar". Ya lo decía Juan Luis Guerra en el estribillo de una canción: "...a nadie le importa, no". La manera en que acabe el problema de los Premios Casandra, para mí es lo de menos. Pero al "dejemos eso así", debe buscársele la vuelta. De alguna manera.
 
Y para aclarar, con el asunto del nombre, mientras no le pongan "Premios Omega", o adefesios parecidos, de mi parte estará bien.

*Nota: En el mismo Diario Libre hay otra nota biográfica sobre Casandra Damirón y su esposo Luis Rivera. Me atrevo a asegurar que más de la mitad de los que ven los premios con su nombre no tienen la menor idea de quién era ella. Es por esto que les paso el link de la nota, para que se culturicen un poco también y aprendan sobre esta figura ejemplar del arte dominicano:

http://www.diariolibre.com/jose-del-castillo/2012/05/12/i335750_casandra-luis-rivera.html

4 comentarios:

Yuberkys De Jesús dijo...

WOW Tremendo, esto es algo que todo Dominicano debería leer e interiorizar. Estar al tanto de porque suceden las cosas aqui, la importancia de este caso y ademas como oponerse a lo que es injusto e innecesario.

S. Delabaude dijo...

Rim, me gusto mucho tu articulo... y estoy en total de acuerdo con tus opiniones personales que das al respecto. La verdad es que pensé que era un lio que involucraba también a la "brahma" .. o ambev como sea...

espero que tus achaques personales no te vuelvas a aislar de las noticias! ...

Karim López dijo...

Syl!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
.-K

Anónimo dijo...

Ouch! Otra verdad incómoda. Corroboro con que nuestra indiferencia es el mayor de nuestros pecados :/