(10/30h). Providence, RI. USA. Providence es una ciudad que aprendió a esconder sus ríos, como si el agua fuera casi una distracción innecesaria. Durante años caminó sobre ellos, los cubrió con asfalto y los llamó calles, convencida de que avanzar era más importante que fluir. Mucho después, decidió desenterrarlos con un cuidado torpe, como quien intenta corregir una mala frase dicha hace tiempo. Por eso el downtown conserva esa memoria en capas superpuestas: edificios que tapan, destapan, y vuelven a tapar, fingiendo continuidad. Aquí se camina sobre aguas corrientes, cruzando lo que antes fluía. Bajo el peso de la ciudad, algo sigue moviéndose, recordándole al suelo, y a quien pasa, que nunca fue pensad para quedarse quieto.

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