martes, 25 de diciembre de 2012

Pop 365 - #72: Las luces navideñas del monte

Hace ya más años de los que sería prudente admitir, estando en la finca de la familia unas navidades, le decía  a mi abuelo, en ese tono de reclamo escondido que los niños siempre utilizan, que encontraba raro el que no hubiera árbol de navidad en esa casa para esas fechas. El me tomó de la mano, y me llevó hasta la puerta que daba a la terraza trasera. "Claro que hay", me dijo, "es sólo que el de aquí es diferente". Debían de ser pasadas las siete de la noche. En típico clima de pascuas, ya estaba oscuro, y más aún en ese sitio, escondido entre tantos árboles. "¿Dónde está entonces?", le pregunté, y él, sin mirar, encendió un interruptor del lado adentro de la puerta. La terraza se iluminó de distintos colores como si fuese el escenario de un teatro. En la viga que sostenía el balcón del segundo piso, estaban enredados decenas de pequeños bombillos cada uno de un color diferente, y se extendían a todo lo largo, hasta las columnas de los extremos. Yo no paraba de sonreír; esa noche quería amanecer tirado en el piso viendo las luces, sin que me importaran ni las hormigas ni el frío. Tanto así, que al día siguiente quería también que oscureciera de nuevo sólo para verlas prendidas otra vez. Lo más genial de dicho recuerdo es el regresar al mismo lugar, muchísimo tiempo después, y ver que algunos de esos bombillos siguen en su sitio aún. Eso sí que es una sorpresa. Observarlos aunque sea quemados me hace sentir que es navidad una vez más, no importa el mes en que me encuentre. Tenían espíritu las lucecitas esas.

5 comentarios:

Lauralaotra dijo...

Ese sentimiento despertado cada Navidad...es el verdadero espíritu de la Navidad.... no lo pierdas, aunque se terminen fundiendo todas las lucecillas...tienes luz interior!

Cada uno que busque su espíritu de la Navidad...

Michelle Ramirez dijo...

Recuerdo haberme sentado muchas pero muchas veces frente a mi arbol de navidad sin que me importara ni lo frio del piso ni la oscuridad que reinaba en el resto de la casa para mirar sus enormes luces de colores (si, asi eran los bombillos "de antes"). La mezcla de alegria, paz y esperanza que me hacian sentir (feeling mas navideño de ahi, imposible) hacia que valiera la pena.

Anónimo dijo...

Vaya gratos recuerdos. Tu los viviste de niño, y yo también 32 años antes de tu experiencia. Esos bombillitos han sido eternos!!!

Karim López dijo...

:)
.-K

Lucy dijo...

hermosísimo recuerdo, llévalo siempre contigo ka...