(12/30h). Providence, RI. USA. En una esquina anónima de la ciudad, este liquor store lleva ya un buen tiempo vendiendo alcohol, pero a la vez gestionando algo más frágil que las botellas: un proyecto en común que no admite distracciones. Ella atiende, él mantiene el lugar en pie, y entre ambos regulan el flujo de bebidas, cajas y los mismos parroquianos de siempre convencidos de saber exactamente qué es lo que necesitan. Las estanterías brillan con promesas recicladas y el turno avanza sin dramatismo, pero no exento de desgaste. Un sitio donde el amor más que existir con anuncios ni celebraciones, se fractura, repone y cierra toca. Afuera, Providence sigue ensayando dudas. Adentro, al menos por esta noche, todo funciona.

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