viernes, 25 de enero de 2013

Pop 365 - #103: Criatura mítica favorita

(103/365; 13/30b).  Como decía el escritor Martin Ries, "el arte es un desarrollo humano antes que un fenómeno estético", y por eso Picasso sabía bien lo que estaba haciendo cuando empezó con su serie de obras relativas a la figura del Minotauro.  En cierta manera, y como tanto se ha dicho, para el mencionado pintor esta criatura mítica era como su alter ego en el lienzo. Un personaje autobiográfico. Español al fin, e influenciando por las tradicionales corridas de toros a las que tanto asistió, él vio a estos animales como entes de espíritu salvaje, vibrando de vida y con una fuerza incalculable; seres orgullosos, rebosantes de coraje y feroces impulsos.  En Picasso, el Minotauro adquiere verdadero carácter, y pasa de ser el clásico monstruo literario de quien el héroe de la historia debe rescatar la princesa y luego matar, para convertirse en un ser con alma, tridimensional y de verdadera esencia. No precisamente eso lo convierte en el galán de la novela, pero sí más bien digamos que en el anti-héroe incomprendido. Esta criatura tiene sensibilidad de artista híbrido pero es cruel, y despierta fascinación y miedo en iguales cantidades. Puede ser arrogante, soberbio y hedonista, pero a la vez es un débil enamorado del mágico influjo que la mujer despierta; a fin de cuentas, es mitad hombre también. Se rinde a los pies de ella, aunque también la hace morder el suelo como su objeto en más de una ocasión. Se entrega a sus pasiones con irracional abandono, y termina por momentos pagando el precio de sus desmanes y excesos; en algunas obras se le ve incluso ciego y con un manto pesado que cubre sus ojos; es entonces que a partir de ese momento su percepción del entorno es plenamente sensorial. El Minotauro es un espejo que refleja la fuerza incontenible de nuestros impulsos sexuales más oscuros. Aquellos que sabemos que están, pero queremos esconderlos. La mala noticia, es que por lo general nunca se puede, al menos no por completo. Quizás por eso nos hechizan y aborrecen al mismo tiempo; no queremos aceptarlos, pero el Minotauro (en un feliz sacrificio), lo hace por nosotros. No sabría yo decir si eso le engrandece o no, pero lo vuelve libre. A diferencia de la mayoría de la humanidad.

6 comentarios:

Michelle Ramirez dijo...

Jamas imagine que escogerias a este personaje y mucho menos inspirado por aquel que Picasso dibujara. Me parece fabuloso el dibujo y genial el comentario. Definitivamente, no volvere a mirar al Minotauro igual que antes.

Dark Angel dijo...

Excelente dibujo y descripcion del mismo..

Lucy Corsino dijo...

sin palabras!!! acabo de pezcar una "muditis" :)

Unknown dijo...

Muy profundo para mi!

Naty

Karim López dijo...

Naty: Oigan eso....OIGAN ESO!!
A ti no te pega esa frase, por favor!
.-K

Camus dijo...

deja mucho para pensar me agrada ese dibujo junto con la explicación