jueves, 6 de diciembre de 2012

Pop 365 - #53: Niemeyer

Y se nos fue el maestro Oscar Niemeyer. Murió anoche a la edad de 104 años, faltando sólo 10 días para su cumpleaños número 105. Aunque no debemos entristecernos tanto por eso, ya él estaba rodando en horas extra (cada año, cuando me enteraba que aún seguía vivo - y trabajando - me decía en sorpresa: "No puede ser...es Mumra el viejo este"). Arquitecto brasileño, creador visionario de su ciudad capital y eterno enamorado de la sensualidad de la curva, con la que supo "latinizar" y darle un nuevo sentido a la fría y mecánica arquitectura Modernista europea. No era por mero gusto que hasta el mismo Le Corbusier (llamado el Arquitecto del Siglo XX) le tenía respeto a Niemeyer. Medio crítico y reservado a veces, pero respeto a final de cuentas. Este tipo era mi héroe para los tiempos en que yo estaba en la universidad. En mis manos cayó un día un libro con una retrospectiva de su obra, lo hojeé con los ojos como el niño que ve una Playboy por primera vez y el resto fue amor a primera vista. Tanto así que me acompañó por siempre. Y más admirable aún era el seguirle la pista cada cierto tiempo y saber que su energía creadora y amor por la vida y el trabajo, nunca disminuyó ni una onza. Siguió diseñando hasta el final, y no desaprovechaba nunca ocasión para referirse (como tantas otras veces en el pasado), a la eterna simbiosis de la arquitectura y el ser humano, tal si fuese un poeta. Y no cabe duda que lo era. Decir lo contrario sería un insulto a su obra, le guste ella a uno o no. Con Niemeyer se va el último de los grandes maestros modernistas del siglo pasado. Y no nos quejemos (mucho): lo tuvimos por demasiado tiempo. Por suerte, su legado queda ahí para que futuras generaciones lo disfruten y analicen, pero sobre todo, que lo vivan; ésa fue siempre la sagrada misión de su arquitectura. Eso es, claro está, si el mundo no se termina este viernes 21. Crucemos los dedos.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Desde Los Angeles: "Urban Sketching, o la ciudad plasmada en un papel"

Ya se publicó en "Desde Los Angeles", el artículo escrito por un servidor. En teoría hubiese correspondido al de "esta" semana, pero tenía ya un par de ellas sin poder postear nada por allá. De manera que ya era hora. Este último texto trata sobre el particular arte del Urban Sketching: concepto, historia, manifiesto y por supuesto, sketchs.

Pueden acceder pulsando aquí. Como siempre, si les gusta, regalen comentarios. Pueden dejarlos si no les agradó también, pero ya eso último es opcional.

Pop 365 - #52: Algo que uno quiere

(52/365; 21/30). Todos los que vimos dibujos animados de Disney alguna vez, recordamos (porque es francamente imposible de olvidar), al millonario y tacaño tío del Pato Donald, Rico McPato, y la gigantesca bóveda en la que guardaba su fortuna. Un espacio cuadrado en el que habían millones y millones de monedas de oro y papeletas, y también por supuesto, el famoso trampolín desde donde Tío Rico saltaba para nadar entre su dinero. No le demos más vueltas. Yo quiero eso. No "algo así", o "como eso", "más o menos", o "parecido". Quiero ESO MISMO. Sin que le cambien nada (no me le pongan la mano al trampolín). Me vendría súperbien ahora. Estuve leyendo en un website hace unos días alguien que calculó a cuánto asciende la fortuna de McPato, y cuánto oro hiciera falta para llenar su bóveda. Los cálculos le hacen caer la boca a cualquiera. Según fuentes, el espacio de la bóveda es de 39 metros de altura y su base cuadrada es de 37 metros a cada lado. Obviamente, el oro no llega hasta el tope. Debe haber un espacio que no obstruya la puerta de entrada ni el trampolín para hacer los clavados; así que supongamos que dicho cuarto está lleno hasta la mitad, lo que equivaldría a 6,470 metros cúbicos de monedas de oro. Haciendo una estimación de que el espacio que hay entre monedas es aproximadamente un cuarto del volumen total, la conclusión es que Tío Rico tiene 4,855 metros cúbicos de monedas de oro. Si se pasa ese volumen a onzas, tenemos 3,302,088,419 onzas, y si encima consideramos que el precio actual en el mercado para la onza de oro es de 1,641 dólares, entonces Tío Rico McPato tiene una fortuna de 5.4 billones de dólares. Permítanme por favor repetirlo: 5.4 friking billones de dólares. Según la lista de Forbes de este año, Carlos Slim, el hombre más millonario del mundo, apenas llega a 70 mil millones. Es un pordiosero delante de McPato (no digamos nosotros). La otra pregunta que se hacía el website que leía era que si existe en el mundo real tanto oro como para eso. La respuesta es que sí; se tiene estimado que desde el auge de la fiebre del oro hasta la actualidad, se han extraído de las minas 158,000 toneladas del material, lo que vendrían siendo 8,187 metros cúbicos; de manera que se pueden llenar dos bóvedas iguales a las de Tío Rico. Otra forma de decirlo, tal vez menos amable (para aquellos con espíritu socialista), es que él posee la mitad de oro que hay en todo el mundo. En una palabra: diablos... Yo quiero eso. No se me ocurre otra cosa.

Fuente: www.hormigamillonaria.com

martes, 4 de diciembre de 2012

Pop 365 - #51: I love moños

Hace unos años ya desde que dí el salto de dibujar solamente en lápiz a terminarlos con tinta. Al principio trataba con estos lapiceros Paper Mate baratos color negro. No eran precisamente chinógrafos, pero para el caso resolvían bastante bien. Luego, al entrar a la universidad comencé a usar las felpas de distintas puntas que usaba para los dibujos técnicos en los proyectos; me río solo de imaginarme la cara de imbécil que seguro debí de haber puesto al ver el resultado la primera vez de eso (una expresión así como de "ohhhhh....qué biennnn...descubrí América con Colón dentro"). Ha sido sólo en estos días del 365 que he vuelto de nuevo a admirar la belleza del lápiz.  Da una calidez que por alguna razón la tinta no se le puede parar al lado. Es como si fuera más, en una palabra, "humano". Como este dibujo de hoy, por ejemplo. Siempre tiro las líneas guías a lápiz, para luego pasarle la tinta por encima. Cuando lo ví en carbón, no sé por qué no se sentía correcto seguir con la felpa. Me gritaba casi que siguiera con la felpa. La misma niña ésta hubiera pataleado muchísimo si no lo hacía.  Y he aquí el producto. Lo curioso es que al final uno nunca está en capacidad de decir si valió la pena o no. Esa tarea queda en el espectador que lo ve y decide si es una porquería, o si se debiera de seguir en esa onda cada cierto tiempo. Si no les gusta, por favor no le digan a la niña que es culpa de ella. Está muy comparona con su moño hoy; se puede ofender bien fácil.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Pop 365 - #50: Algo naranja

(50/365; 20/30).  Para nosotros los niños ochenteros, que crecimos viendo tanto a Jason como Freddy Krueger rifarse adolescentes campistas y somnolientos, y especialmente esta generación ahora del milenio, que tuvieron lo suyo yendo al cine anualmente para las entregas de "Saw" (o cuando a Tarantino le nace dirigir otra cinta), podemos decir que ya estamos un poco desensibilidados frente a la violencia cinemática extrema. Mientras más sangre y tripas rieguen en la pantalla, más satisfechos y felices estamos. Es por esto que ni siquiera puedo imaginar el impacto que tuvo "La Naranja Mecánica" de Stanley Kubrick cuando salió sobre un público que no sospechaba lo que se le venía encima en 1971. Era casi como el fin del mundo, o las elecciones en República Dominicana; las protestas y reacciones no se hicieron esperar. Viéndolo ahora, la tan famosa "ultraviolencia" de Alex y sus drugos tiene un efecto más psicológico que meramente visual. Es mucho lo que el cine ensució sus ojos y manos a lo largo de las décadas que siguieron, aunque aún hoy la película tiene sus cuantos momentos que hacen temblar de incomodidad al espectador más duro (sí, el de "Singing in the rain" forma parte de ellos todavía). Y dichas escenas serán tema de conversación entre los cinéfilos durante muchos años más. No es para menos, esa capacidad perecedera aunque sea en las tertulias es lo que identifica un verdadero clásico. Hasta yo debo darle una ojeada de nuevo; hace bastante desde la última vez que la vi. Pero también esa es otra de las cualidades de los clásicos: vienen a tu rescate cuando necesitas hacer las cosas un poco más interesantes., como es el caso de hoy. Era bien esto, o dibujar un árbol de naranjas. Visto de esta forma, la elección era obvia, ¿no?

domingo, 2 de diciembre de 2012

Pop 365 - #49: Negocios sin terminar

Unos pocos años atrás, me encontraba caminando por New York City. Era invierno, y aunque lo disfrutaba muchísimo, me estaba congelando el trasero y las manos enormemente. Le crucé por el frente a este fascinante grupo de estructuras, me gustó el ángulo en el que me encontraba, tenía un cuaderno a mano (as usual) y me propuse entonces dibujarlo. El problema era, como ya dije, que no podía estar mucho tiempo sin las manos fuera del abrigo. Hacía frío con cojones. Así que, por desgracia, esa vez el dibujo quedó incompleto. Y así quedó durante los años que pasaron hasta que hoy en la mañana buscando otra cosa encontré el cuaderno y con él, el sketch que por condiciones climáticas no favorables quedó sin terminar. Sólo me faltaba la catedral de la derecha, que tenía nada más el outline, y algunos detalles de la escultura en primer plano, de modo que pensé "Hell with it...vamos a hacerlo ya..." Digamos que este trabajo, a pesar del tiempo pensando lo contrario, tuvo un final feliz.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Pop 365 - #48: Algo nuevo

(48/365; 19/30).  Estuve dándole muchas vueltas al qué significaba el "algo nuevo" del dibujo correspondiente de hoy (según la lista del reto de los 30 días). Simplemente no entendía bien a qué se refería, de manera que lo asumí como el inventarse algo que no existe aún. Hay montones de cosas que le cruzan a uno por la mente con el objetivo de hacer ciertas labores o momentos en nuestras vidas un poco más fáciles o placenteros, pero recordé un diseño de mobiliario que había visto en cierto sitio en internet. Un mueble bastante interesante con estanterías, y me dedico a (cuasi) reproducirlo hoy. El concepto es casi el mismo, sólo con algunas modificaciones que a mi juicio lo hacen más funcional, para mi al menos. Lo primero es el color; del rosado chillón que tenía, pasa ahora a un azul que es mucho más classy, y lo hace caer mejor en distintos ambientes. Después, la sentadera y espaldar del mueble. En el original eran muy accidentados, con demasiadas curvas; en esta versión las mismas se suavizan. Eso permite un mejor cambio de posiciones (¿ponerse de lado, boca abajo, cruzar las piernas? No problem). Se le incluye además una superficie que salga por debajo como una gaveta, ideal para colocar bebidas, comida, o cualquier otra cosa que no se quiera tener en la mano o encima, y que puede sacarse o esconderse de acuerdo a las necesidades. En otro orden, debía de tener integrada una lámpara por encima de la cabeza del espaldar, de esas con el brazo que pueda movido o extendido al gusto. Si se tiene un mueble con estanterías es para tener libros ahí y obviamente sentarse a leerlos. La iluminación es un factor determinante por si el mueble no puede estar al lado de una ventana, o si ya cae la noche (y por supuesto, si uno quiere conservar la vista un poco más de tiempo). Y por último, no puede estar completo el diseño sin una pantalla en el otro extremo. No todo en la vida debe ser tirar páginas a la izquierda, por más bueno que sea. También hay que verse en cuando sus películas y su poco de pornografía (...esto último es broma). De preferencia la pantalla debe tener un sostén que pueda moverse, al igual que la lámpara, por si eventualmente hay que rodarla si alguien necesita sentarse o recostarse en ese lado. A diferencia del foco, el brazo del monitor éste surge desde uno de los costados del librero, para darle mejor apoyo a la hora de moverlo. Ya sabrán, esas cosas son medio delicadas. Y viéndolo bien ahora, enserio me gustaría muchísimo tener un asunto de éstos en mi casa.  Vaya antojo.