lunes, 7 de enero de 2013

Pop 365 - #85: Un secreto sobre uno mismo


(85/365; 4/30b).  Un secreto no tiene esa definición sólo por chiste. Por algo es secreto, no se quiere que se sepa (o no se sepa mucho). Y aquellos que dicen que yo soy un poco reservado con algunas cosas a veces, tienen toda la razón. Tengo mis lapsus de honestidad brutal un día más que otro, y lo considero liberador, pero también hay ciertas cosas que se deben de conservar para uno. Sin embargo, para no pecar de antichévere ni de no jugar con las reglas de este juego, les confesaré algo que quizás muchos no sepan: no me gustan los aviones, en lo absoluto. Y miren que me encanta viajar, pero los aviones son como la parte engorrosa del proceso. Me ponen nervioso, nunca logro dormirme en los vuelos, detesto la turbulencia y más todavía cuando se me comienzan a tapar los oídos.  Nunca encuentro qué hacer durante el viaje, no me concentro si quiero leer, si me pongo a beber me duele la cabeza, y casi siempre las películas que tienen de oferta son una porquería. Para colmo, la última vez que veía uno de esos filmes durante el vuelo, tenía una escena de...muy oportuno...un accidente aéreo. La apagué de inmediato. Digamos que no es precisamente lo más sutil en un momento como ese. Prefiero tratar de beber de nuevo; ¿dónde está la azafata cuando se le necesita?

domingo, 6 de enero de 2013

Pop 365 - #84: Más del dos en uno

Esta vez, y porque segundas partes no necesariamente tienen que ser malas (sólo diferentes) quise poner en práctica de nuevo mi manía de unir dibujos. Tenía esta página por ahí de un día que viajaba en autobús a otra ciudad. El recuadro superior ya estaba terminado, al yo haber llegado temprano a la estación y mientras esperaba que llegara el bus que me correspondía. El de abajo, lo comencé una vez estaba ya instalado en mi asiento adentro, pero cuando el vehículo arrancó, el movimiento me hizo sentir mareado (nada nuevo si trato de escribir o leer en circunstancias similares) y no pude terminar más que algunas líneas preliminares. En el día de hoy, lo retomo de nuevo para terminarlo, y de paso, como es el concepto de este día, "unirlos".  Para ser sincero, me gusta como se ve. Medio revistero.

sábado, 5 de enero de 2013

Pop 365 - #83: Primer carro / bicicleta / modo de transporte

(83/365; 3/30b). Todos los días, y obviamente después de hacer la tarea, las bicicletas BMX de nuestra infancia eran para nosotros como si fuesen Harley Davidsons, y las calles del vecindario, amplias carreteras abiertas en pleno desierto. Hasta podía escuchar en mi mente la música de AC/DC mientras tratábamos de no dejarnos alcanzar por los perros que siempre nos perseguían. Ahora recordando, eran monturas bastante incómodas, en especial el sillín, y las bicicletas más "profesionales" que tuvimos después eran cientos de millas mucho (mucho) mejores que éstas primeras, pero diablos, cuánto gozábamos en ellas. Estadísticamente conté 15 las caídas que me di mientras aprendía a montar, y la variedad fue asombrosa: choques con postes de luz, con transeúntes, con contenes en los que no pude subir la goma delantera y en consecuencia me fui de boca, más choques con árboles, frenos que no funcionaron, y un surtido etcétera. Pero cuando la simbiosis entre persona y montura se completó en definitiva, fuimos terroríficamente indetenibles. Incluso ahora, cuando salgo en escapadas bicicleteras algunos fines de semana, me siento como si el tiempo nunca hubiera pasado y somos de nuevo esos niños asombrados en los que dos gomas andando cada vez más rápidas sobre el concreto y el efecto in crescendo de la brisa eran una fuente de felicitad extrema. Al menos algo no ha cambiado mucho: en mi cabeza se cuela sin darse cuenta AC/DC aún. Hay hábitos que simplemente no pasan, sólo se disfrutan con mayor intensidad.

viernes, 4 de enero de 2013

Pop 365 - #82: Dos en uno

Yo y mi manía de "unir" los dibujos. Hay ocasiones en los que simplemente no veo que dos piezas puedan coexistir pacíficas e independientes en la misma página. De alguna manera debo de integrarlas y darles un sentido de diseño. Como en este caso, por ejemplo. El dibujo en la parte superior ya estaba en la página, de una vez que acompañaba a cierta princesa a otra ciudad en diligencias y aproveché para dibujarla en el camino de regreso mientras venía dormida en el autobús. El de abajo, el reciente, es en un central telefónica mientras esperaba mi turno en servicio al cliente. Empezaba a trazar este último, y no dejaba de preguntarme en mi mente: "Vamos, ¿pueden estar separados y tranquilos, sólo por esta vez? Uno no tiene que ver con el otro".  Nada más recibía de respuesta una palabra que hacía temblar todo mi subconsciente hasta hacerlo casi crujir: "¡NO!"  Y aquí está entonces. Hay veces en que simplemente se cede a los impulsos.

jueves, 3 de enero de 2013

Pop 365 - #81: Deporte favorito.


(81/365; 2/30b). Aunque tengo mi preferencia por ciertos equipos, y de cuando en cuando, especialmente si hay finales, pregunto cómo van los resultados, debo de admitir que nunca en mi vida fui muy fanático de los deportes. Cuando niño los jugaba todos un día más que otro, y no tenía mayores inconvenientes (infante al fin); pero ponerme a verlos me resultaba francamente aburrido. Me dormía en los partidos de baseball, el fútbol me probaba la paciencia, el golf era horriblemente letárgico, volleyball era más pasable si las jugadoras eran bonitas (igual el tennis). Pero entre todos, el basketball era el más entretenido, por mucho. Al jugarse en una cancha mucho más pequeña que digamos, una de fútbol, la adrenalina nunca bajaba por la misma cercanía del aro contrario; era difícil que el partido cayera en un hoyo de aburrimiento mientras el contador siguiera marcando puntos. A mi manera era fanático de los Bulls en los gloriosos tiempos que Michael Jordan jugaba, fui al Palacio de los Deportes local cuando todavía el público se guerreaba con botellas en protesta al resultado de un juego, y a través de los años fue la única de las disciplinas deportivas que seguía practicando con regularidad, incluso hasta recientemente. La liga nuestra se ha dispersado un poco en estos últimos meses por el viaje al extranjero de uno de los jugadores clave (y el dueño de la bola, hay que reconocer), pero de verdad espero que podamos superar la pesada vagancia y retornar los domingos al viejo aro que aguantó lluvias, climas cambiantes y muchos golpes de altos camiones, viéndonos tratar de completar un partido en la calle debajo suyo. Eran buenos momentos esos, muy. Soporto que se planeen de nuevo.

miércoles, 2 de enero de 2013

Pop 365 - #80: Recogida de mochila

La historia va de la siguiente manera: iba en un vehículo, y me detuve frente a un semáforo, precisamente de éstos que duran toda una eternidad para cambiar a la luz verde de nuevo. Enfrente tengo un camión con trabajadores en la parte de atrás, y par de carros más a mi derecha. Un edificio y una valla completaban mi visión del fondo de la escena. Para matar el tiempo, me disponía a sketchar el paisaje, cuando en eso veo que desde la isleta de la izquierda viene un tipo sosteniendo una niña en sus brazos; va a cruzar la calle. La niña lleva en su mano una mochila de Mickey Mouse rosada la cual, durante el proceso de cruce, dejó caer. El tipo ni se había dado por enterado, a no ser por uno de los trabajadores del camión que sí se da cuenta, le llama a gritos, y ahí es donde el primero regresa, toma la mochila del suelo, y logra cruzar al otro extremo de la calle. Como bien dije que la luz duraba una eternidad para cambiar, no se puso verde hasta dentro de mucho rato después. Por suerte, y para mi eterno autoagradecimiento, tengo la costumbre de dibujar todo a lápiz primero. Me permitió reconstruir la escena después sin tener el desastre de líneas unas encima de otras. Lo más gracioso del hecho fue la sonrisa del trabajador mientras veía alejarse al otro hombre y la niña. Sabía que, sin ella sospecharlo siquiera, le había hecho feliz. Repitan todos después de mi: faith in humanity, restored. Amén.

martes, 1 de enero de 2013

Pop 365 - #79: Un Muppet

(79/365; 1/30b). A la hora de dibujar un Muppet, siempre hay dos caminos que uno puede tomar. O hacer los personajes clásicos, incluso "reimaginados", tales como la Rana René, Miss Piggy, Gonzo, Sam el Aguila, y cualquiera que sea de predilección propia, o (y a mi juicio la vía más divertida) el tratar de imaginarse uno mismo como un Muppet. Hay esa belleza minimalista en el diseño de esos personajes, que te hacen preguntar cuáles son tus rasgos personales más característicos que deban terminar caricaturizados en la versión final de la marioneta inspirada en ti. Para mí son éstos, aunque seguro alguien más opine lo contrario. Mientras tanto, confieso que no puedo parar de reír viéndome de esta manera. Karim The Muppet.