El indígena golpea los tambores hasta que casi le sale sangre de las manos. Entrecierra los ojos y siente su respiración tomar un ritmo por momentos autómata, independiente del resto de funciones que lleva su cuerpo a cabo. Su mirada desenfocada no logra centrarse en un solo punto; únicamente ve formas borrosas que se mueven con rapidez enfrente suyo, cambiando de posición. Siente sus manos cuando chocan con los cueros de los tambores, puede oler que el humo que desprenden los golpes del ritmo. Puede jurar que todo a su alrededor se prende en fuego. Sudado, cansado, pero nunca rendido, él grita. El dolor por el que todos los días sufre en lo más hondo de sí siempre estará ahí con él, como hiedra pegada a su conciencia, pero en este mismo momento, los tambores le hacen sentir mejor. Si tan sólo pudiera desintegrarse junto a la música, volverse nada para no llorar más, sería de verdad feliz. Pero por ahora, la furia con la que ataca su primal melodía es su consuelo. Necesitará mucho más de ahí, es seguro, pero prefiere no pensar tanto en eso. De pensarlo, la idea de matarse tomaría completo sentido al fin. Y ése no es el plan.
viernes, 14 de junio de 2013
jueves, 13 de junio de 2013
Pop 365 - #242: El salón de los elefantes
Pocas cosas hay con un carácter más épico, exótico y majestuoso que una entrada flanqueada por estatuas de elefantes. Inspiran respeto y el guardar silencio mientras se está entre sus paredes. Igual es un poco contradictorio lo épico con estatuas que no le llegan a uno ni por las rodillas, pero ése no es el punto aquí; realmente ni importa. Si aún en versión miniatura de cerámica barata esos animales transmiten seriedad y peso, nos toca a nosotros la segunda parte de imaginarnos el resto. Hay ocasiones en que lo épico necesita una pizca de cooperación participativa de parte de la audiencia.
miércoles, 12 de junio de 2013
Pop 365 - #241: Retrato cortado de los viejos
Una foto de mis abuelos, aparecida dentro de una caja de zapatos con multitud de papeles viejos dentro de ella. Como nunca hay que subestimar el factor melancólico que ciertas imágenes nos provocan cuando nos toman despreparados, la intento trazar con lápiz para darle rienda suelta sin culpa alguna a dicho sentimiento. Ya ustedes sabrán disculpar el agujero en donde debiera ir el rostro de mi abuela; a ella nunca le gustaba como salía en las fotos y vivía en la eterna misión de cazarlas para recortarse con una tijera; y como seguro podrán imaginarse, así mismo está la que inspiró este dibujo. Nada, hay voluntades que deben de respetarse.
martes, 11 de junio de 2013
Pop 365 - #240: Baño en el estanque
Dibujo basado en una foto que tomé. Delhi, India; años atrás: Una madre y su hija en las orillas de un estanque. No están solas en la locación, pues en todo lo largo del perímetro rectangular del estanque hay cientos de personas más, llevando al parecer algún ritual; metiéndose al unísono dentro del agua. La niña está reacia: el agua es fría. Puedo comprobarlo ya que ando descalzo y el líquido que salpica el piso no es precisamente lo más cálido que exista; todo lo contrario, de hecho. La madre trata de tranquilizar a su niña y hacerla entrar al estanque con suaves palabras que no logro entender; pero la pequeña, dentro de su llanto, se rehúsa, echando su cuerpecito con fuerza y desobediencia hacia atrás. Par de intentos soporta la paciente madre en su suave convencimiento, para darse cuenta de que debe cambiar irremediablemente de táctica. En una fracción de segundo, la tierna frase que salía de su boca se convierte en un alarido autoritario lleno de fuerza. La niña se paraliza, yo también. Casi automáticamente, la pequeña suprime el sollozo para acercarse resignadamente al agua de brazos de la señora, cuyo semblante también ha cambiado por otro más rígido. Si no reacciono a tiempo, yo estaba a medio camino de unírmeles. No entendí una sola palabra de lo que dijo, pero el tono y el gesto me fue suficiente para hasta yo caer en el hechizo. Tampoco hay que tener conocimiento del lenguaje, igual ya lo dice el dicho: las madres vienen todas del mismo molde. Esta señora, y muchas más que conozco de este lado del mundo seguramente se hubieran llevado de lo más bien. Comparten las mismas técnicas didácticas.
lunes, 10 de junio de 2013
Pop 365 - #239: Doodles telefónicos
Suena el teléfono. Estoy esperando una llamada acerca de unas informaciones que necesito, de manera que tengo el fiel cuadernito cuadriculado cerca de mi. Cuarenta y cinco minutos después, cuando termina la llamada, los datos que quería apuntar no tomaron mayor espacio dentro del papel, pero la pluma siguió su curso ella sola, enfilando hacia la página siguiente. No es sino hasta el final que me doy cuenta de que mientras hablaba, mis manos estaban ocupadas por su cuenta, entrelazando líneas de tinta en un caótico paisaje. Con razón me pareció que el tiempo pasó demasiado rápido. En otras circunstancias, hubiera considerado el "dibujo" no más que basura perdedora de tiempo y sin muchas ceremonias, la hoja terminaba arrancada del cuaderno para ser depositada en la basura, pero esta vez, y por razones que no entiendo, la imagen me divierte, de manera que supera mi juicio inquisidor, y conserva su lugar orgullosa. Para ni darme cuenta de lo que hacía, no está tan mal. A lo mejor ya mi mano pronto necesitará su propia cédula de identidad.
domingo, 9 de junio de 2013
Pop 365 - #238: La doble moral con los niños
Cierto día escuchaba a un comediante decir que las personas tenemos una doble moral en lo que concierne a los bebés. Todos pensamos que los mismos son adorables, pero preferimos estar en compañía de infantes de otras especies que de la propia nuestra. Es obvio que lo estaba diciendo en tono de chiste (no en balde es un stand-up comedy), pero por más risa que de, no deja de tener su miligramo de peligrosa razón en lo que enuncia. Para prueba, sólo hay que preguntarle a cualquier persona random con quién quisiera pasarse una tarde entera: si con bebé, o un cachorrito de perro, y la respuesta muchas veces será más que obvia. "¡Pues con el cachorro, claro! ¡Menos jodienda!" Completamente entendible, aunque sea un poco socialmente incómodo el reconocerlo. Sin embargo, en el momento donde a todos se les cae la máscara de la hipocresía en este caso, es cuando alguien viaja en avión, y se da cuenta de que le tocó asiento al lado de quien lleva un bebé. La expresión en su cara, el ochenta por ciento de las veces, no tiene precio: "¡Maldita sea! Azafata...¿no hay más asientos libres en otro sitio?" Seguramente si en lugar del niño hubiese una cría de serpiente, su actitud hubiese sido bien distinta: "¡Qué lindo! ¿Puedo echarle comida...?"
sábado, 8 de junio de 2013
Pop 365 - #237: Karim's Nun
¿Les decía ayer que no podía resistirme, verdad? Tómenlo como un hecho. El post anterior me hizo seguir en la onda de admirar dibujos de Milo Manara, deleitándome ante sus habilidades, y en esta ocasión quería poner a prueba el reproducir otro de sus trabajos, "Nun", sobre una monja que cambia su nirvana meditacional por otro tipo de éxtasis un poco más, digamos, terrenal. No tiene el mismo nivel de terminación que el dibujo de ayer, pero tampoco quería llevarlo a una copia fiel del original, de la manera en que mi "Camelia" lo es. Me parece que la intención de lo que hace la chica en esta imagen es bastante clara, y eso es lo que cuenta; no necesita más de ahí. Classic Manara. Larga vida al Rey.
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