(334/335; 10/30c). El mal gusto y el chopismo decidieron dar una vuelta por la ciudad un día. Se fueron tomados de manos caminando por las aceras vistiendo lo más característico de su estilo: camiseta de cuello alto dos números más grande, jeans igualmente amplios milagrosamente sujetados debajo del trasero, cuya ropa interior blanca lucía orgullosa al aire, en la única prenda que quedaba ajustada. De igual manera, excesivo maquillaje, hombreras femeninas como salidas de una mala película de ciencia ficción de los años 50, falda ceñida y botas hechas con un material bastante parecido a la piel de un oso panda muerto del hambre y rociado con aerosol rosado. La última vez que se les vio iban de lo más felices a punto de cruzar una avenida. Por favor que alguien los atropelle antes que se reproduzcan.
viernes, 13 de septiembre de 2013
jueves, 12 de septiembre de 2013
Pop 365 - #333: Uno como superhéroe
(333/365; 9/30c). A la hora de uno imaginarse como un superhéroe, el límite de posibilidades es el cielo mismo, o aún más allá. Simplemente hay tanto de donde elegir; los modelos de inspiración son tan extensos como los ríos de tinta que se han escrito o dibujado sobre ellos. Se puede ser un superhéroe todo brillante, luminoso y proveedor de esperanza, oscuro y psicótico, traumatizado, salvador de la humanidad por mera casualidad, de origen divino, o sólo alguien que quiere disfrazarse y salir por las noches a patearles el trasero a unos cuantos. Pero fuera de todo estilismo, el núcleo del carácter del héroe es en esencia el mismo: simplemente es un espejo de lo que lleva - o es - dentro, ya sea aquello que rechaza o aquello que fervientemente abraza. Se necesita un temperamento bastante peculiar, por decir algo, para ponerse mallas con máscaras y salir al mundo para romperlo en dos. En este momento, desearía que mi superpoder fuese ese: el tener la suficientemente imaginación para verme en un espejo y reconocer que la divinidad todo poderosa que se refleja en él todo segura y soberbia soy yo mismo. El primer paso antes de poner un pie afuera e irse volando es de verdad creérselo. Más que detener balas, tener fuerza infinita o ropas que se queden del mismo tamaño a pesar de uno crecer desmedidamente, ése es el real poder. Lo demás que viene con ello son sólo extensiones.
miércoles, 11 de septiembre de 2013
Pop 365 - #332: Oxímoron
(332/365; 8/30c). De acuerdo a lo encontrado con el siempre útil Mataburros, a.k.a. Diccionario, que el término "Oxímoron", es aquella figura literaria utilizada para agrupar conceptos contradictorios y darles un sentido, aunque extraño y complejo, al final mayormente irónico. El Oxímoron es un recurso que los escritores utilizan para, en teoría, al menos, percibir un nivel más profundo de la realidad mientras se exploran distintas capas de la semántica. La vida misma, con sólo salir a la calle, está tan repleta de episodios contradictorios que no se me hacía difícil elegir alguno para ilustrar. Pero llegó a mi recuerdo cierta fotografía de broma una vez que vi de un tipo de color con un t-shirt con el logo nazi. Difícilmente coincidan en una sola imagen dos ideologías tan radicalmente opuestas, pero al mismo tiempo, con un poder tan gracioso, solamente por la enorme y pesada cantidad de cojones que se necesita para eso. De manera que no quise seguir buscando más; he aquí mi rendición de dicho recuerdo. Le agregué la mujer para hacerlo deliberadamente un poco más ofensivo aún, si se puede. Que conste, esto es sólo un mero ejercicio. El resto de la humanidad sabrá perdonar.
martes, 10 de septiembre de 2013
Pop 365 - #331: Un vaquero
(331/365; 7/30c). Los elementos visuales que componen el look completo del universo del vaquero son tan ampliamente conocidos por todos, que hasta cliché resultan ya: sombreros, caballos, pistolas, lazos, amplias llanuras, indios...Películas del viejo oeste sin nada de eso es como grupos de rock sin guitarras: sencillamente algo esencial les faltara. Sin embargo, a mi juicio hay otro factor al que por lo general no se le presta tanta importancia, seguro porque ya lo dan por sentado. Y, léase bien, esa es la sal que le da al mundo vaqueril su peculiar sabor y su distintiva idionsincracia: la arquitectura. Dos hileras de estructuras de madera organizadas en filas, viéndose de frente, separadas por una amplia calle llena de polvo y lodo en la que el solitario jinete se ve entrar a los pueblos, cabalgando por el medio de la misma. Las puertas batientes de los bares (donde por cierto, no se ve nadie comiendo nunca - parece que bebida era lo único que se vendía en esos lugares); las tejas de los techos todas cayendo en igual dirección. Los tan mencionados pueblos fantasmas, que tan bien reflejaban toda la estética desolada y perdida del Oeste, incluso mucho más que los mismos parajes en campo abierto. El vaquero y su caballo son sólo actores sobre dicho escenario. Los primeros son tan grandes y lucidos en la medida que lo permita el segundo. Y mucho de lo icónico de toda esta iconografía deben de agradecérselo a esa arquitectura - al menos lo hacen, para su eterna paz mental; en eso sí son ellos conscientes.
lunes, 9 de septiembre de 2013
Pop 365 - #330: Insecto favorito
(330/365; 6/30c). La sola mención de insectos hace que montones de pensamientos
desagradables vengan a nuestras cabezas (mosquitos en una noche calurosa
sin luz eléctrica, de los más especialmente molestosos, tal vez
seguidos por las cucarachas). Pero, para mantener mosquitos a raya, lo más recomendable es tenerse par de libélulas cerca. Son sus más voraces depredadoras, y en ese sentido, también nuestras mejores amigas. A pesar de lo lindas y románticas que parezcan, especialmente por el diseño de sus alas y el uso que la cultura pop le ha dado, son unos animalitos bastante calculadores. Investigaciones sobre dicha especie informan que las libélulas emplean cierto tipo de ilusión óptica para cazar otros insectos que merodeen su territorio: se mueven de tal forma que se proyectan a sí mismos como un objeto estático mientras les caen encima con letal rapidez a sus víctimas. Badass. Y por si queda alguna duda sobre esto último, se dice que las libélulas macho poseen un órgano que tiene como función sustraer y retirar el esperma que la hembra pudiera tener producto de la fecundación de otros machos. Decir que son un poco territoriales y posesivos sería subestimar el término.
domingo, 8 de septiembre de 2013
Pop 365 - #329: Algo verde
(329/365; 5/30c). En días como éstos de tanta protesta y "despertar social", la sola mención de "Algo verde" inevitablemente traería consigo pensamientos ecológicos, árboles y toda esa onda Greenpeace. No que haya algo malo en eso, todo lo contrario, pero el problema es que es demasiado fácil y obvio. De modo que quise complicarme la vida un poco y pensar en opciones alternativas de color verde. Veamos: Los mocos son verdes, y uno tiene el triste recordatorio de ver varios de ellos pegados en la pared frente a los urinales de los baños públicos; si ésa es la noción de decoración de los usuarios del baño, les mando a decir que tienen pésimo gusto. Los aguacates son también verdes, aunque admito que yo no los como mucho. Me los viven ofreciendo a mediodía, y ponen cara de espanto cuando los rechazo. No entiendo su sorpresa, pero les respeto su fanatismo. Dicen que las hojas de marihuana también son de ese color, al igual que la Rana René; de hecho tienen hasta el mismo tono. Después de mucho sopesar, no puedo elegir ninguno y termino dibujándolos a todos juntos. En cierta extraña manera, creo que entre ellos tienen mucha más relación que la que aparenta a primera vista. Miren bien.
sábado, 7 de septiembre de 2013
Pop 365 - #328: Un sueño que se tuvo
(328/365; 4/30c). Soñé que estaba en un concierto, el cual era celebrado en alguna estructura la que supongo otrora fue una interesante casa antigua, llena de recovecos, patios interiores, árboles y escaleras. El lugar donde se efectuaba la presentación era en la planta alta, una pequeña habitación rectangular sin ventanas en la que todos los asistentes estaban colocados literalmente unos al lado de otros, por lo incómodamente estrecho del sitio. Incluso los músicos de la banda estaban colocados en fila como una exhibición policial de sospechosos. Saliendo de dicha habitación había una terraza al aire libre en donde más personas se encontraban; al parecer estaban también atentos a lo que el grupo tocaba pues movían la cabeza al ritmo de la música, y no se escuchaba ninguna otra en aquel lugar. Una escalera bajaba hacia un pasillo que conectaba en el primer piso con patios separados y más adelante el bar, en el que se doblaba el número de personas que se encontraban arriba, todos bebiendo en la oscuridad cervezas alemanas. Si no les gustaba la banda del segundo nivel, al menos tenían buen gusto. Me vi en el sueño alternándome entre el bar y la terraza frente al concierto, subiendo y bajando las escaleras bebida en mano. Estaba acompañado por alguien más cuyo rostro no puedo recordar ahora, persona esa que nunca pronunció palabra en todo el transcurso del sueño. Pero ese sitio, aunque me da una extraña sensación de deja vu, tenía su cierto crudo encanto. Personalmente, la habitación en la que tocaba la banda era desastrosa (me da claustrofobia de sólo imaginarlo de nuevo), pero el juego de niveles y paredes cubriendo espacios que se escondían detrás de árboles para mí era genial. Me agradara enormemente otra junta ahí. En honor a dicho espacio, hago mi mejor esfuerzo en recordar su distribución y hacer un pequeño esquema en planta arquitectónica de la misma. Nunca se sabe en un futuro si de verdad nos topamos (o creamos) un lugar así.
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