lunes, 11 de diciembre de 2006

Diario de los sueños # 1: Los desarmadores de bombas

El sueño:
Todo día era igual en la alborotada pero siempre plácida Plaza Internacional de la ciudad de Santiago. Sin embargo, en la mañana de ese jueves dicho plácido alboroto fue alterado por la noticia de una bomba de tiempo en el establecimiento de alquiler de videos. El terrorista había colocado el artefacto y un video de sus peticiones para ser proyectado en uno de los televisores que, por el corredero producto del pánico causado por la noticia, quedó roto, por lo que nadie supo si dicho individuo quería dinero, liberación de rehenes o simplemente atentar contra el máximo símbolo de la sociedad consumidora. Lo que sí todo mundo quedó claro, era que en tres horas, ni más ni menos, y si alguien probaba lo contrario, la imponente fortaleza del comercio quedaría reducida a las cenizas.

Para resolver dicho atentado no había que buscar mucho, y lo más pronto que pudieron llegaron a escena los mejores desarmadores de bombas de ciudad, Skander (alias El Hacker) Binet y Karim López. Por suerte pudieron encontrar carro público temprano, al estar el Volkswagen Escarabajo que les servía de transporte internado por problemas eléctricos. Rápidamente pusieron a manos a la obra, tras evacuar a los mirones que se acercaron demasiado al área de próxima detonación.

Por largo período de tiempo nuestros héroes trataron con sus artefactos todo lo posible para desarmar la bomba, pero no daban con el cable que tenían que desconectar para evitar su explosión. Al parecer, el terrorista utilizó tecnología bastante nueva y extranjera para la construcción de su artefacto, y el dúo no terminaba de dar con la solución. Es entonces cuando el señor Binet propone la salida para descargar sus mentes de la presión y atacar el problema con la cabeza fría: "Vamos a bebernos un refresco ahí arriba. Esto está muy difícil". Y como todavía tenían tiempo, así lo hicieron.

Tiempo después, volvieron al trabajo pero todos sus intentos fueron infructuosos. Sin embargo, faltando exactamente un minuto, el señor López vio la luz de la claridad en medio de la desesperación y le sugirió a su compañero cortar el cable rojo. Y por supuesto, como soluciones en medio de la desesperación nunca son las mejores, dicha acción provocó que su tiempo se redujera a poco menos de diez segundos, lo suficiente para gritar, dejar todos sus bultos tirados, decirles a todos que se quiten y lanzarse hacia el matorral más cercano para escapar de la violenta detonación.

Dicho sueño termina con el señor López levantando la cabeza para observar y encontrarse con la tapa de un baúl de vehículo dirigida con fuerza hacia donde él se encuentra. Después todo se volvió negro. Lo último que se escucha antes de despertar es la voz del Hacker que dice: "Bueno, por lo menos la plaza ésta era una porquería".

domingo, 22 de octubre de 2006

Electrónicamente hablando

Como quien le roba a uno las palabras de la boca, mi amiga Ambar expresó justo lo que venía estado pensando yo mismo sobre esta nueva moda de la música electrónica. Y entonces, para no tratar de romperme la cabeza pensando en algo nuevo o diferente que decir yo, y menos todavía para no plagiarle todo lo que escribió ella, aquí les paso la transcripción completa de su post, llamado "Electrónicamente hablando". Reproducción autorizada (a la espera nomás que me responda el mail que le mandé):

"Friday, June 30, 2006
Electrónicamente hablando

No se qué me pasa. Excluyo el hecho de que sea chapada a la antigua, pero no sé por qué la música electrónica y yo simplemente no nos llevamos. Amo la música en sentido general y como todos tengo mis preferencias. Respetando la opinión de los amantes de lo electrónico, esta tarde tengo ganas dejar entrever entre líneas mi opinión acerca del tema.

La música electrónica es para el jevito lo que es el reggaeton para el “You”. No lo entiendo, si alguien quiere, que venga y me lo explique. Parece que estoy vieja, no aguantaría una noche completa en trance con esta música; las primeras dos horas estoy bien, brinco, salto y luego ya lo que quiero es irme pa’ mi casa porque en ese punto, todo me suena igualito. ¿Dónde quedo Silvio, Pablo, Serrat, Pavel, Drexler, Fito, Cerati, Pedro Guerra? Por qué Orange gasta taaanto billete en ese solo género? ¿Qué pasó? Escribieron todos los géneros musicales en papelitos, hicieron bolitas con ellos, lo metieron en una funda reciclada que previamente fue la santa cripta donde reposaba una bella e inmaculada tostada de queso y dos bolitas de yuca que mandó a preparar uno de la Alta Gerencia en la cafetería “La Económica” y al azar, el primer papelito que salió fue ese.

Pariguayo no tiene suerte, ya a nosotros los “Bohemios” no nos quieren, no somos un grupo o mercado que vende, la verdad la mayoría siempre estamos arrancados (los cigarrillos están medio caribes), pero sí hay que admitir que somos un público fiel. Orange Dominicana, por favor tome esto en cuenta.

Existen ciertos elementos que no faltan a la hora de que se arme un bonche electrónico:
· Las boletas se acaban de una vez, porque todo aquel que era “metal” , “ rockero” , “poser” o lo que sea, ahora es devoto a la música electrónica porque está “in”.
· To’ el mundo es bonito o al menos eso cree uno, las revistas se encargan (Bonche, Uepa…) de tirarle fotos a la gente “linda”,“In” o “guaimimai” pa’ que después te mueras de envidia cuando veas las fotos de que te perdiste ese mega concierto.
· To’ el mundo trata de ir vestidito de blanco, colores pasteles o poca tela.
· Gafas oscuras y grandes para ocultar el desmadre, el deguañingue o como le quieran llamar. Esas están a tres por chele.
· Todo el mundo brinca pero como que nadie no suda (vaya genes los de los electrónicos).

¿Qué pasó con el Rock, Jazz, Trova, Fusiones? Ya nadie quiere letras en las canciones, ya nadie quiere poesía, ya todo esta dicho, ya nadie se enamora, ahora slo fornican, ya nadie se expresa, ahora solo brincan.
Espero estar totalmente equivocada, out o como le quieran decir, Yo por mi parte seguiré apoyando el talento dominicano, la música de palos, los atabales, las salves, Bayaguana, el jazz, Fellé vega, Jonathan Piña, los lunes en “Aleína”, El Centro León, Batey Cero, Plasma, Casa de la Cultura, Patricia Pereyra, El Trío,Pranam, Puerto Plata Jazz Ensamble etc., y la buena música en general, porque cada vez que los encuentro a ellos, me encuentro a mi misma.
"

Pueden acceder al blog de Ambar, "Carambao", y ver el artículo en el siguiente link: http://licuando.blogspot.com/2006_06_01_licuando_archive.html.
Gracias Ambar.


Sobre el darle a las cosas más mente de lo que se merecen

Nunca deja de sorprenderme el hecho de que nosotros, como seres humanos y de seguro única especia sobre este planeta que se preocupa (léase: "preocupar": volverse loco ) por las cosas que pasan y que posiblemente pasarán, a fin de cuentas seamos tan poco consecuentes cuando los hechos realmente suceden.

Y no es que estas cosas por las que pensemos tanto no tengan importancia en sí, pues en su relativa medida las tienen, pero lo realmente sorprendente del caso es cómo no le damos ninguna una vez nos pasan por la vida y nos acostumbramos a dejarlas atrás. En el colegio, cuando éramos estudiantes de promoción a punto de salir para entrar en la universidad, era común encontrarse con las escenas de novelas de amigos y amigas abrazados casi al llanto diciendo cómo nunca iban a olvidarse y cómo siempre iban a tratar de buscarse. Ahora, ya graduados de la universidad, te los encuentras por la calle y les preguntas por los otros y te responden: "Ni idea, yo tengo siglos que ni los veo". Cuando estaba a mitad de la carrera, y el 90% de mi vida transcurría entre las paredes y los árboles de la universidad, sentía que tendría una sensación rara el día que saliera de todo esto y no tuviera que volver a la PUCMM tan seguido. Par de años después, con una sola materia y con el 90% de mi vida transcurriendo fuera de ella, ni me sorprende ni se me hace un nudo en el estómago de pensar que no es el gran papelón el no tener que estar entrando por esa puerta todos los días. Es más, cuando lo hago ahora hasta me pesa.

Semejante pensamiento me ocupaba trabajando en el aeropuerto: "Vaya, esto es tan movido y dinámico que el día que no esté aquí me voy a sentir aburrido". Ahora que nuestra turbulenta historia de amor terminó y estoy por corto tiempo en la compañía de los desempleados, ni estoy aburrido ni me hace mucha falta. Es más, ahora disfruto de los fines de semana libre que por más de un año me estuve privando.

Y si nos ponemos, de seguro estaré tentado a pensar lo mismo respecto a la vida y la muerte: "La paso tan bien viviendo que cuando me llegue el momento me voy a cagar en los pantalones". Apuesto lo que me queda del dinero de la liquidación que cuando llegue y se pase a lo próximo que se tenga que pasar, ni me voy a enterar.

jueves, 12 de octubre de 2006

Los otros buenos deseos


Crédito de imagen: Fuente Externa.

Aquí ahora a manera de duplicar con nuevos buenos deseos como lo hice en un post anterior. Disculpen la poca profesionalidad, pero ahora mismo no recuerdo la fecha de ese. Abril, sin mal no recuerdo. Mucha agua ha llovido hasta entonces, y muchas expectativas se han barrido con ella.

Adiós Servair (quizás ya era hora para ti, me vas a extrañar). Hola no sé quién venga ahora. Mientras tanto, y si los mails con los miles de buenos deseos sigan llegando deseando paz para la humanidad, fin de las guerras y que Osama Bin Laden se entregue, tengo yo mi nueva tanda de (buenos) deseos. Buenos para mí al menos, no sé qué tantos de buenos tenga para los demás, ya esta vez no soñando con observatorios astronómicos ni casas en la cima de una colina (aunque me quedo callado con lo del sexo maratónico y orgasmos increíbles).

Mis deseos son los siguientes: quiero conseguir un empleo que me de mejor salario; con éste, quiero terminar de pagar mis deudas; quiero tener libres los fines de semana; quiero llegar al fin de las clases de Diseño en paz y todo en orden (y pasar, por supuesto); quiero un Volkswagen Escarabajo y con él andar hasta en los rincones escondidos de mi casa; quiero ir a un concierto de Rush, y quiero tocar guitarra hasta que se me caigan los dedos. Quiero coger carretera todo un fin de semana. Quiero morirme antes que mi amigo no se levante, y darle un beso bien largo a CT, para que no perdamos la costumbre. Y tal vez para que nadie la pierda con mi persona, quiero mandar a la mierda a todos los que no estén de acuerdo conmigo. Llámenle a eso libertad de expresión. Etcétera.

Quiero, a partir de ahora, como dice una buena amiga, "viajar ligero".

sábado, 9 de septiembre de 2006

Canción de cuna para mi abuela


Crédito de imagen: Fuente Externa.

Ayer tenía unos minutos para mi en la soledad de mi habitación y tomé un radio de audífonos con la intención de escuchar un poco de música. Cerré entonces la puerta, apagué la luz, encendí el ventilador y me acosté en la cama esperando ser llevado por alguna nota sublime. Y la primera canción que escuché apenas encendí el reproductor fue "Little Wing" de Jimi Hendrix.

Es una canción muy peculiar. Empieza como si estuvieras en el paraíso en algún lugar apartado de todo lo que significa el mundo, y las notas de la guitarra te abrazan y te empujan hacia un universo líquido y espumoso tan placentero que nunca quisieras dejar. Sientes como los tonos del instrumento y su atmósfera te levantan y te llevan por cielos de un azul nunca antes visto, para descenderte por espejos de agua en los que puedes extender tu mano y rozar el líquido con los dedos mientras tiras tu cabeza hacia atrás, al tiempo que puedes ver los colores pasteles de un cielo, por decirlo, fuera de este mundo. Tiempo después, Jimi comienza a cantar, y misteriosamente, muy pocos minutos después, casi a manera de fadeout, la canción se termina.

Y con él se termina el sueño. Es como un helado a medio comer. Como una sesión de sexo interrumpida bruscamente. O más adecuadamente, como si estás en un sueño en el que tu fallecida abuela viene y te abraza por unos breves instantes para después dejarte. Y la verdad ahora mismo no sé dónde esté, pero en verdad mi abuela, tomada de nuestro plano hace unos días apenas, debe de seguro estar en un sitio igual al que me llevó la canción, y al oírla pude verla y abrazarla. Y de ser cierto, me alegro hasta las lágrimas de saber que esté mejor que todos nosotros. Gracias totales por todo lo que nos dio.

domingo, 9 de julio de 2006

Superhéroes para los dominicanos

Introducción a manera de prólogo: En lo personal me encantan los superhéroes. Crecí con ellos y todavía disfruto muchas de sus películas y comics. Pero eso no me impide el burlarme de ellos o criticarlos cuando la ocasión lo amerita. Y con eso ni el gusto ni el respeto de mi para ellos se disminuye.


Crédito de imagen: Fuente Externa.

Casi desde el momento mismo en que nacemos, a los integrantes de la raza humana nos ponen en contacto con los muñequitos, la televisión, y más tarde el cine. Y a través de estos medios de comunicación masiva, con esos extraños especímenes llamados los "superhéroes".

Estos personajes se caracterizan en su mayoría por ser un poco ridículos (nada más hay que ver los disfraces y caretas que usan, que más bien parecen una comparsa desfilando por Las Carreras), y por tener unos raros poderes sobrenaturales que irónicamente los descalifican como héroes.

Claro, porque, ¿qué tiene de heroico hacer estallar en pedazos a un villano utilizando una vista de rayos láser? ¿Qué tiene de hazaña el alcanzar a un avión, si se cuenta con el superpoder de volar? ¿Qué gracia tiene romperle la cara de un puñetazo a un bandido, cuando el que dispensa el señalado no es más que el Hombre de Hierro? Con los superpoderes de los cuales los han dotado sus creadores, los llamados superhéroes no pueden parecer más que unos supersaratacos, que sólo se viven ocupando siempre de los mismos villanos: el Guasón, Lex Luthor, el Pinguino, entre otros.

Con las portentosas cualidades que les han dado los escritores que los inventaron, los superhéroes deberían acometer tareas más trascendentales para la humanidad, como la de por ejemplo enfrentar golpistas.

¿Saben ustedes los malos ratos, la destrucción y las muertes que se hubieran evitado sólo con mandar a Superman a buscar a Saddam Hussein y a Osama Bin Laden a Irak, agarrarlos por la parte posterior de sus turbantes o batolas, y dejarlos caer en el patio de una cárcel de máxima seguridad? No tuviésemos ahora toda esa fuñenda de Bush creyéndose ser un superhéroe y de hacer las cosas a las malas. O lo práctico que hubiera sido soltar a Batman en Capotillo, para controlar un poco la ola criminal que azota a distintos puntos del país.

Lo cierto es que si los superhéroes se dan una vuelta por aquí, no sólo se verían imposibilitados de enfrentar a nuestros supermalhechores, sino que además saldrían con sus traseros fuertemente pateados.

Clark Kent podrá comer hot dogs en las calles de Metrópolis, pero si viene aquí y se abrocha un huevoburguer, no hay kriptonita que lo termine de joder peor. O Aquamán, que pudo haber nadado en los siete mares y lagos, pero de atreverse a meter en el río Yaque, la contaminación lo va a volver de seguro uno de las Tortugas Ninjas. Y por supuesto, siempre nos imaginamos a Bruce Banner transformándose en Hulk, mientras se quedan del mismo tamaño los calzoncillos calaverita que compró en el mercado un jueves por la mañana.

Así que por favor no les vengan a los dominicanos con hombres de acero ni mujeres de maravilla, pues veo que al paso que vamos a todos se los van a meter en un bolsillo. Dizque superhéroes con nosotros...ja.

lunes, 12 de junio de 2006

El Día de la Bestia

Y llegó el tan esperado y temido sexto día del sexto mes del sexto año, con expectativas bíblicas de destrucciones apocalípticas. Amaneció, las sombras de la noche cedieron paso a la claridad y medio mundo esperó que la tierra se abriera y saliera una bestia con ...... cabezas (perdón, pero me olvidé de cuántas eran, tendré que revisar el texto de nuevo), y nos devorara a todos, al mismo tiempo que entre un aperitivo y otro tirara fuego por la boca y hablara en antiquísimos lenguajes perdidos al revés. Medio globo quiso que las iglesias se llenaran, que muchos vendieran sus propiedades y se entregaran al acto del arrepentimiento en la cima de una montaña, y que todas las prostitutas y asesinos pidieran perdón a Dios. Lamentablemente para los que estaban tan hastiados de vivir y eran demasiado pendejos para dejar por sí mismos de hacerlo, el mundo no se terminó y la gran mayoría vivió. Fuera del Anticristo cinematográfico de "The Omen", el diablo no hizo presencia física ese día, así que los escépticos creyeron poderse ir a dormir tranquilos. La mala noticia es que ambos grupos de creyentes se equivocan. Los fanáticos del Apocalipsis y los incrédulos.

El mal no es el diablo que está cogiendo candela en el infierno con una hueste de demonios estilo los que combate Constantine en la película, ni el gran ser con cuernos y el tridente de piel roja con un serio problema de insolación. El mal no necesita exorcismos con crucifijos ni agua bendita, ni viene de un ídolo pagano que desentierran en alguna excavación milenaria de Africa Central. El mal real es la capacidad que tenemos nosotros los humanos (la "especie inteligente") de jodernos unos a otros. Y no, el mundo no se acabó, la famosa Bestia no se presentó, pero los actos propios de Ella andan por doquier, sin la mínima intención de terminar. Si hay algunos que quieren vivir en esta violencia perenne, felicidades, enciérrense en una isla para que puedan matarse entre ustedes. Los que no, esperemos que el crimen de Vanessa en Santiago haga reflexionar miles de cabezas.

La Bestia está ahí, pero no como todos se imaginan, y con esto no quiero ser religiosamente doctrinario. Por favor presten atención.