jueves, 23 de febrero de 2012

"Rock porque SI"

Este próximo sábado 25 de febrero, desde las 8 de la noche, se estarán escuchando los acordes de las bandas Adagio, Fuego Interno y por supuesto, Pranam, en Blatta Bar, a un costo de $150 por persona. Blatta Bar se encuentra ubicado en la calle Proyecto #29, justo detrás de Plaza Haché, en Santiago de los Caballeros, República Dominicana (no que nadie pretenda venir desde fuera del país para asistir a esto, pero por si acaso). Si no han ido aún, y se precian de ser oyentes de esa música sacra llamada rock and roll, debiera darles verguenza; es súper increíble.

Crédito de imagen: Wellington Matías.

No hay más nada que agregar. Sólo lléguenle y sean testigos de que la música hable por sí sola. Y sean puntuales, por favor.

martes, 31 de enero de 2012

Luces

Crédito de imagen: Fuente Externa.

El día que murió mi abuela, para cuando llegué corriendo a la clínica tras la noticia, la habitación en la que estaba, al fondo de un pasillo y a la izquierda, recibía condolencias por su fallecimiento; recién la habían sacado. En la habitación del frente, la puerta se llenaba de globos rosados y regalos de felicitaciones por el nacimiento de una niña; recién la traían para verla. Siempre quise saber quién era, sólo por curiosidad y siniestra coincidencia. Nunca tuve la oportunidad de hacerlo.

Dicen que la llama arde de forma más brillante conforme se acerca al final. Imagino que ahora mismo no sé si esa llama es la misma para todos o cada uno tiene la suya personal. En este día donde la luz de un ser especial brilla por su cumpleaños y por otra lucecita que lleva dentro, la de otro ser igualmente increíble parece dar sus últimos destellos. A fin de cuentas, quizás todo forme parte de una misma luz que permite irse a un fragmento de sí para poder seguir brillando por el resto. No se puede ser egoísta con eso. Sabemos lo mucho que se necesita.

Pero ya sean dos independientes o que provengan de la misma fuente, ambas luces cumplen su cometido y brillaron en momentos en que la oscuridad era demasiado tenebrosa incluso para describir. Una mantiene vital su calor, la otra se hace a cada minuto un poco más fría. A una, felicidades; a la otra, gracias. A ambas se les quiere. Y espero, si no ha sucedido ya, que lo sepan.

lunes, 30 de enero de 2012

Closer to...

Los últimos acordes de la canción suenan apagados y poco ceremoniosos. A fin de cuentas, el volumen de dicho mp3 es bien bajo y siempre me estoy diciendo que debo editarlo para subirlo un poco más. Son tecnicismos, pero de igual forma, cuando se escucha en audífonos, caminando por la calle, el mismo bullicio de gente y carros y motocicletas y propagandas de políticos hace que dicha canción específica se entienda menos aún. Es una pena, pues me gusta mucho. Casi de la misma forma como me gusta entrar por la puerta de la Emergencia de dicha clínica del centro de la ciudad para cortar camino y salir por la principal, cuando voy por esa zona. La excusa oficial es el atajo, la verdadera razón no dicha es que el aire acondicionado del edificio hace el recorrido doblemente agradable.

La puerta eléctrica se abre ante mí y el cambio de temperatura resulta más que evidente mientras en mis oídos resuena por los audífonos la próxima melodía que recién empieza. El cambio de volumen es también estridente. Tan diferente al anterior. En respuesta muevo levemente la cabeza, como si recibiera un tic provocado por una descarga eléctrica de muchos decibeles. "Closer to the edge", de los 30 Seconds to Mars comienza a sonar. Sweet. Me gusta esa también, por eso la tengo grabada en el dispositivo y no pulso next cuando empieza. Procedo a tararearla sin abrir mucho la boca, para evitar la vista de los curiosos impertinentes.

"I don't remember one moment I tried to forget / I lost myself yet I'm better not sad / Now I'm closer to the edge".

Entre una inflexión vocal y otra de parte del cantante para recitar su melodía, y mía propia para entonarla al unísono, voy pensando en mil cosas que cruzan por mi cabeza, todas disputando mi atención. El resto de los compromisos que debo cumplir hoy, el recordar echarle agua a las plantas donde mi abuela, el que debí haber escrito un email que no hice, y el qué coincidencia que también me sentía haberme perdido pero estado mejor y no precisamente triste. De cómo estaba ahora dos pasos más cerca de algo que quería hacer de lo que estaba ayer, antier, o peor aún, la semana pasada. Amo cuando las canciones parecen dirigirse a ti mismo, como si te conocieran de antes.

"No I'm not saying I'm sorry / One day maybe we'll meet again".

Seguro. Está en la lista de cosas por hacer eso. Tal vez algún día los caminos se crucen. Uno nunca sabe. No hay prisa. Ni debiera de haber tampoco.

"We all fall short of glory / lost in ourself".

A la altura de la cafetería ya se divisa la puerta principal al fondo del paisaje, desenfocada. Para allá es que voy. El pasillo es angosto, y muchas personas van cruzando, cada una con una emoción diferente en el rostro, producto de las muchas circunstancias que individualmente llevan. Yo voy concentrado en mi canción, tratando de no prestarle mucha atención a los dramas personales de los seres que llenan un pasillo en una clínica del centro de la ciudad. Todos nos chocamos de hombros, queriendo pasar. Escucho el ruido de una camilla que es arrastrada, no entiendo lo que dicen quienes andan cerca de ella.

De repente entra por mi nariz un aroma diferente al resto. No es el clásico olor a anestesia que inunda los centros de salud. Es un perfume. Seguro lo lleva una mujer, un hombre no se lo pondría. Pero me saca completamente de la burbuja musical y despreocupada en que estaba. En los perdidos segundos que la fragancia permanece, ya no escucho la canción; la misma se oye lejos, como si fuese otra persona que me cruza por al lado quien la lleva en sus audífonos y no yo. Las caras se ven borrosas y todas iguales, mientras la velocidad a la que esos cuerpos caminan alcanza una lentitud de un matiz hasta irreal. Incluso las ropas se ven diferentes. El perfume me transportó en el tiempo más de quince años atrás. En el momento no atino a dar con fechas específicas, pero sí recuerdo la sensación que me producía. La de estar cerca del borde, resignado a soltar algo que no tenía ningún futuro, por poca gracia que eso me hiciera. Yo la quería, ella no. Así de simple es como sucede a veces. Por eso hice estupideces que me da pena recordar, pero que irónicamente me satisface que hayan sucedido. Moraleja: si no las hubiera hecho en ese momento, las estuviera haciendo ahora. Estoy mejor, no me entristece. Cuando volteo a ver quién es la portadora del aroma, todas las caras anónimas me dan la espalda, siguiendo su camino. Es inútil perseguirlas.

"One day we'll meet again".

Para cuando llego a la puerta principal todo ha vuelto a la normalidad. La melodía que oía terminó, y en su lugar comenzó otra. Esta no es tanto de mi predilección, por lo que la cambio. ¿Seguro quisiera que nos volviéramos a encontrar? Pensándolo mejor: no, gracias. Estoy bien así, no es necesario. Yo mismo no soy tan mala compañía. Dejando la clínica con su aire acondicionado transportador de perfumes olvidados atrás, el duro asfalto de la acera me trae de vuelta. Yo sigo caminando.

sábado, 28 de enero de 2012

El rincón que cuidan las avispas




Sugerida dentro de la vieja y maloliente estructura, la entrada al rincón no es lo que se llamaría obvia. Se ve que hay algo ahí detrás, y se siente una apertura que seguro en mejores y viejos momentos fue una puerta, pero que ahora es un montón de madera astillada que parece una rota continuación del muro que la precede, de por sí no muy estable.  Dentro, el rincón presume de todo un ventanal que mira hacia el amplio campo que está afuera. Aunque el mar está bien cerca, se oye incluso, lamentablemente las ventanas del rincón no ofrecen esa vista cinco estrellas. Hay malezas, espinas, chatarras y chivos desconcertados que pasan en carreras recitando su diálogo monosilábico, siempre gracioso de escuchar. Pareciera que el rincón y la estructura que lo alberga se quedaron rezagados frente a mejores edificaciones que rondan la zona (mejores en ubicación al menos). El rincón no es caliente, en diferencia al penoso resto del sitio. Es como su propio universo aparte metido dentro de otro que aunque lo cobija, no parece prestarle mucha atención. Se siente como si hasta le diera gusto al rincón tener pies y ojos humanos ahí, apreciando sus humildes pero gastadas virtudes. Sin embargo, hay un elemento que casi echa el disfrute a perder. Hay avispas en los viejos marcos de las puertas. Una rápida mirada demuestra que también las hay en algunos de los huecos de las ventanas. Son grandes, y aletean nerviosas. No las había visto ahí. Me dejan dicho que son las guardianas de este espacio al que el tiempo y el olvido dejó atrás. Como a ellas eso no les incumbe, consideran ese su lugar, están felices de estar ahí, pero su felicidad se transforma con mi presencia, y no precisamente digamos que para mejor. Se acercan. Salen más (¿dónde diablos es que se esconden?) Yo capto el mensaje. Rincón, fue un placer. Ahora me retiro.

Epílogo: Sonido de pasos corriendo. A mucha velocidad.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Fin de año

Crédito de imagen: Fuente Externa.

No hace mucho oscureció. Lo sé porque estaba parado en la ventana viendo cómo sucedía. Conforme el cielo se iba haciendo más negro, se iban lo que supongo eran los últimos destellos de luz de este año. Mañana, para cuando amanezca, será 2012 ya y la cuenta regresiva comenzará de nuevo. El sol que salga puede a lo mejor ser el mismo que vimos salir hoy, pero el espíritu con que el mundo entero lo recibe será en su mayoría uno renovado. Para algunos llenos de planes y esperanza, para otros la misma porquería, pero para nadie le será indiferente. No necesariamente hay que esperar el relevo de año para hacer nuevas cosas y tratar de ser mejores personas, pero a algunos les cae el dicho de que se barre mejor con escoba nueva. Lo curioso es que lo nuevo es solamente el año, nosotros y las herramientas con que contamos a nuestra disposición para hacernos o destruirnos siguen siendo exactamente las mismas. Aunque, también es cierto que no es lo mismo tratar de hacer algo a las 11 de la noche que a las 8 de la mañana. No porque lo diga algún dicho sino porque por lo sé por experiencia. No tampoco que una hora sea mejor que la otra, pero las energías son sencillamente diferentes. Si algo me deja este 2011 que ahora está oscuro, es que a fin de cuentas, no importa tanto la hora de una acción sino el que por fin se realice. Siempre habrán mil vainas en el medio entorpeciéndoles la vida a uno, pero nunca hay que dejar de avanzar, aunque a veces haya que caerle a patadas para sacarlas del medio.

Pero basta de filosofía. En pocas horas comienzan unos nuevos 365 días para filosofar más aún (o mejor dicho 366, este año es bisiesto). Ya llegará su momento. Ahora es tiempo de compartir con parte de la gente que estuvo con uno para hacer este año increíble. Al resto, aunque no los vea físicamente ahora, también están conmigo. Felices fiestas. Nos seguimos leyendo.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Pranam en Facebook

Mucho nos había tomado y hay que reconocer que hubo hasta dejadez de nuestra parte con eso, pero desde este último par de días, Pranam tiene perfil en Facebook. Es obvio que con el transcurso del tiempo, el sitio irá creciendo y cosas nuevas se irán agregando, de no decir página web propia también, pero por el momento éste es el site oficial para irse empapando del peculiar mundo rockanrollero de Pranam. Hay fotos, informaciones, contactos, par de videos y una muestra de dos canciones de la vez que se tocó en el "Woodstock Palafitos", en noviembre de este año.


De la misma forma, se estará informando de próximos eventos y tocadas y, como es Facebook a final de cuentas, el muro está abierto para cualquiera que quiera pasar y dejar un comentario, opinión o insulto si lo desea. Para irse enterando, las próximas presentaciones de enero serán el viernes 13 en el "Tercer Bazar de Arte Santiago 2012" a las 6:30 de la tarde, en la calle Jacuba esquina Restauración, a una cuadra del Barcelona Bar y Tapas y La 37 por Las Tablas, mismo Centro Histórico de la ciudad; y el jueves 19 en el Concierto - Exposición "Imágenes del Sonido", interesante evento donde músicos estarán tocando sus piezas al mismo tiempo que se exhiben pinturas inspiradas en cada una de las melodías. Sitio: Bar Moisés Zouain del Gran Teatro del Cibao. Innovador, para decir lo menos.

Así que no olviden de pasar por la página. Un click al cuadro de "Like" es sumamente agradecido. Larga vida al rock and roll. Les paso el link aquí debajo:

http://www.facebook.com/pranamusic

jueves, 29 de diciembre de 2011

Las parcelas del Paraíso

Crédito de imagen: Fuente Externa.

Esta mañana leía en internet sobre un hecho que ocurrió en la Basílica de la Natividad, en Belén. Este templo, como bien sabrán los entendidos, fue construido por el emperador Constantino en el mismo lugar en que según la tradición, nació Jesús (música coral, por favor). Dicen que está "celosamente guardado" por autoridades de la Iglesia Ortodoxa Griega, la Iglesia Apostólica Armenia, y la Católica, y que como muestra de "entendimiento", cada una tiene un área asignada específica dentro del templo y nadie puede pasar de ésta, bajo pena de problemas (de ahí lo del "entendimiento"...Música de Wagner ahora, si son tan amables). Ayer 28 de diciembre, clérigos de estas diferentes iglesias comenzaron a acusarse mutuamente de haber traspasado los límites correspondientes, y como a nadie le gusta reconocer cuando está equivocado, especialmente si son religiosos, se fueron literalmente a los escobazos. Digamos que fue un pleito "de fronteras". Pueden leer la fuente de la información en este enlace:

http://blog-sin-dioses.blogspot.com/2011/12/creyentes-de-diferentes-credos-se.html

La ventaja de escribir es que entre un párrafo y otro puede pasar determinada cantidad de tiempo por parte del autor para escribirlo y nada de eso afecta el ritmo o la fluidez de parte de quien lo lee después. Por eso, puedo darme el lujo de matarme de la risa al ver de nuevo la nota del enlace que puse más para arriba y volver tranquilamente al rato a la redacción de este post. En éstas es que ya está el mundo ahora. Con el perdón de todos: nos jodimos.

Pero no traigo a colación el episodio de los escobazos para burlarme, ni muchos menos para hacerme el gracioso y buscar que los que me leen se rían. Lo menciono porque trajo a mi mente una calurosa mañana de marzo en los tiempos que todavía estaba en el bachillerato, tal vez en Segundo, dos horas antes de la salida, aburrido y hambriento a morir. La clase era de Lengua Española, y por razones que ahora mismo no alcanzo a recordar, la temática empezó a girar alrededor de temas religiosos. Afortunadamente para la profesora, letradísima señora a quien respeto mucho, tales cambios de dirección no le molestaban en lo absoluto, pues ella era (o es, vive aún) de estas personas capaces de seguirle el ritmo a conversaciones bifurcadas y después de encontrar la manera de volver a la idea principal sin bache alguno de lógica (eso, mis amigos, es un arte).

El caso es que hablaban del Paraíso, sobre cómo la idea del mismo cambia de persona a persona y dependiendo de cultura o religión. Unos se lo imaginaban como estos jardines frondosos, llenos de animales y niños sonrientes cargando cestos de frutas, iguales a los que salen pintados en las revistas de Atalaya, mientras que otros decían que era más un estado mental de paz y satisfacción. Luego, para hacer más gráficas las cosas, se imaginaban si había o no portones para entrar, timbres, seguridad, si San Pedro tendría ayudantes, y si el famoso libro con los nombres era enserio un libro impreso o ya estaba computarizado. Y por supuesto nunca faltaban los ultraconservadores que decían que 1-) no podía estar computarizado porque Bill Gates era el Anticristo (no hay sentido en usar en el Cielo un invento suyo) y 2-) para accesar había que ser cristiano y rezar el rosario todos los días, sin decir de ir a misa más leer la Biblia. De no hacerlo, pues no había chance: infierno con él. Como siempre hay un alborotador que lo cuestiona todo, se me ocurrió preguntar qué pasaría con grandes personas de religión distinta, como por ejemplo, Gandhi. No seguía el dogma precisamente cristiano, pero era merecedor de al final de sus días estar en un lugar como el Paraíso, de éste existir. Después de tanto afanar en la vida, no decir recibir tres tiros de un loco extremista, no estaría mal pasar la eternidad en un sitio chévere.  "Lo siento, si no aceptó a Cristo, no va para el cielo", dijo la persona.

Par de intercambios de respuestas en contra para ambas direcciones, tanto mía como de la otra persona, vencidos al final nos volteamos al unísono para mirar a la profesora, con el deseo que dijera un comentario que salomónicamente le diera la razón a uno de los dos, a ver si así terminaba la discusión. En su mejor estilo Clint Eastwood versión Viejo Oeste, la maestra se tomó su tiempo. Respiró hondo. Tamborileó el escritorio con los dedos de una mano. Miró a su alrededor sin mover la cabeza. Le faltó sólo el pedazo de rama colgándole de los dientes, y la bola de paja que el viento hace rodar a través de las filas de asientos del curso.

"Les diré qué creo yo", terminó por decir. "Yo no creo que el Paraíso, si de verdad existe, y eso yo no lo sé, esté dividido en parcelas o solares. Que llegue alguien y lo reciba San Pedro y le diga tras revisar una lista, '¿Evangélico, no? Al fondo a la izquierda, la verja dorada'. Y al segundo, '¿Adventista? Cincuenta metros a la derecha, y no te vueles para donde los Católicos, so pena de castigo'. A mí me gustaría pensar que si muero y llego a ese sitio, me harán solamente dos preguntas: '¿Creíste y amaste con todo lo que pudiste a lo que sea en lo que creíste? ¿Amaste y respetaste a tu prójimo? ¿Sí?...Entra pues, eres bienvenido'".

Tras pocos silenciosos segundos en lo que la respuesta llegó hasta el último rincón del curso, seguramente el pleito siguió en otra dirección después, pero yo ya no podía oír la algarabía alrededor de mi. Lo que recién habían dicho era una de las cosas más hermosas que en la vida he escuchado, independientemente sea uno creyente o no, y aún ahora más de quince años después, ese puesto se mantiene inalterable en mi Top Ten de Cosas Bien Dichas que le oí decir a alguien. Quizás a estos ridículos en sotanas que se están dando de escobazos en navidad dentro de una iglesia en la que todos ellos para colmo veneran exactamente lo mismo, no les vendría mal una calurosa mañana sentados en un aula con esta señora. Quizás puedan aprender lo que en el seminario nunca en la vida les dijeron. Y claro, sin escobas.