(23/30i). EPCOT, Walt Disney World. Y es entonces, a bordo del Spaceship Earth cuando llega a la cima de la esfera justo para iniciar el descenso de espaldas, lo único que puede verse, como la coronación final del recorrido, es un universo plagado de estrellas sobre un fondo oscuro. A bordo de la nave imaginaria, todo el cosmos es el canvas en el que se pintan nuestras acciones. Millones y millones de estrellas. No puedo expresar palabra alguna, es alucinante. Y es ahí, justo en ese momento, cuando mi listado de favoritismo se viró por completo. EPCOT se convierte en mi parque favorito de los de Disney. Y pensar que antes era el que menos me gustaba. Impresionante.
miércoles, 27 de junio de 2018
domingo, 24 de junio de 2018
R30D - US2017 - #22: De gira en el Everest
(22/30i). Animal Kingdom, Walt Disney World. Fun Facts sobre el Expedition Everest de Disney: al momento de su construcción, era la montaña rusa más cara construida en el mundo, con un costo superior a los cien millones de dólares. Y con sus 199 pies de altura, la más alta de todas las atracciones basadas en montañas que existen en Disney World, a sólo un pie menos del límite existente en Florida de la Autoridad de Aviación Federal, que exige que si llega a los 200 pies, necesitaría un luz roja intermitente en su cima. No he ido al Everest real aún, pero dudo mucho que una luz roja en su punto más alto sea un detalle que se agradezca. Y hablando de realidades, si todo el entorno se siente decididamente auténtico, es porque toda la atracción consta de materiales y memorabilia traídos directamente desde Nepal por el crew de diseño. El Yeti, para el record, lamentablemente todavía es un robot. Mi abuela era fan del Yeti; monstruos robóticos o no, ella hubiese adorado este lugar.
miércoles, 20 de junio de 2018
R30D - US2017 - #21: En la distancia también hay diseño
(21/30i). Magic Kingdom, Walt Disney World. Dicen los académicos y aquellos quienes han podido ir personalmente que la capilla de Notre Dame Du Haut, en Ronchamp, Francia, esa obra maestra arquitectónica de Le Corbusier, se va descubriendo poco a poco a medida que uno avanza por un sendero que por la naturaleza del mismo le permite a la edificación irse mostrando como una mujer que se desnuda sin prisas ante la expectativa de quien la observa. El hecho de irnos acercando a la obra y poder verle los detalles con mayor claridad -pero bajo sus propios términos-, nos envía el mensaje inequívoco de que las reglas del juego las pone ella y que nosotros como usuarios sólo somos peones en un recorrido donde no tenemos ningún control salvo el mirar y dejarnos sorprender. Quien diseñó la entrada en el bote al parque de Magic Kingdom de Disney World debió tomar prestadas las ideas del viejo Corbu, quien de seguro hubiera aprobado sonriente (también debiera - EPCOT tiene mucho del espíritu Corbuseriano en su diseño urbano futurista). La enorme ironía de ir descubriendo el icónico castillo aumentando su tamaño conforme el bote repleto de turistas salva la distancia, es que se nota que fue diseñado y pensado hasta el último detalle por la cabeza más fría y calculadora, para producirnos, con exactitud de relojeros, que se nos olviden problemas y canas y edad y seamos de nuevo niños felices a punto de saltar por la borda debido a una expectativa que definitivamente nos supera. No importa que seamos chinos, rusos o latinoamericanos. Quedamos a su merced. Para eso se necesita talento. I'm all in. Por favor.
lunes, 18 de junio de 2018
R30D- US2017 - #20: Los amantes de las paredes
(20/30i). Wynwood Walls, Miami. "Toma de mi mano, y pensemos que el tiempo se ha frizado con nosotros en medio. Tendremos el universo en los cabellos y todos nos mirarán con atisbos de envidia, pero no nos importará en lo absoluto. Sólo quédate conmigo". Ella cerró los ojos y volteó la mirada, se dejó llevar y desde entonces adornan una pared en la que todos los días cientos de parejas se toman de las manos enfrente de ellos queriendo repetir el mismo hechizo. La magia, al parecer, sólo sucede una vez.
martes, 12 de junio de 2018
R30D - US2017 - #19: La bahía sin música
(19/30i). Perth Amboy, New Jersey. Según tengo entendido, en las tardes de los domingos de verano en Perth Amboy se llevan a cabo los Conciertos en la Bahía, por la banda municipal, al igual que los jueves se celebra la Serie de Conciertos del Alcalde en Bayview Park, también por las tardes veraniegas. Fantástico, con el único inconveniente de que recién me entero de esto estando aquí y no es ni domingo ni jueves, ni estaré para esas fechas. Esta vez tendré que quedarme sin la música en vivo. Para mi propio consuelo, me repetiré una y otra vez que el mar es suficiente banda sonora. Casi funciona. Casi.
miércoles, 9 de mayo de 2018
R30D - US2017 - #18: El jardín de frambuesas
(18/30i). Central Park, New York. La primera vez que pisé el
memorial, era una muy fría tarde de invierno donde los transeúntes parecían
haberse olvidado de Lennon mientras le pasaban distraídamente por al lado. La soledad hasta
nos convino, pues parecía más un encuentro íntimo que una visita de turista
entre árboles desnudos y cielos grises que poca atención le prestan a lo que
acontece debajo de ellos. Ahora que por fin regreso, el escenario no puede ser
más distinto. El claro y abrasador firmamento de verano era la carpa de circo de
decenas de payasos que nos reuníamos como familia que se reconoce sin nunca
haberse visto. Hay un tipo con una guitarra cantando todos los clásicos beatlerianos.
Gente que dibuja. Selfies grupales y vendedores de mercancía. El carácter
íntimo no ha disminuido aunque este lugar ya no quepa de gente ni los años le
pasen. Todavía mantiene su encanto. Qué bueno.
miércoles, 11 de abril de 2018
R30D -US2017 - #17 - "Hazlos reír"
(17/30i). Corona, New York. Ya hace más de una década, estaba Emmanuel Roque en las vísperas de su ida definitiva a los Estados Unidos, en busca de recuperar sueños, oportunidades y familia. La noche justo antes del viaje, sentados en la sala de mi casa guitarras en mano - como era siempre usual en nuestras juntas - , él confesaba que su mayor temor ante todo el nuevo cambio era el "ganarse a la gente desde cero", incluso algunos que eran ya sus conocidos, pero que la inmutable hiel de la distancia enfrió de alguna manera los afectos. La respuesta a su palpable dilema vino minutos después en el estribillo de una canción que me había inventado a manera de consejo de borrachos, y tocamos bastantes veces en esa sala, como mantra de recordatorio: "Hazlos reír, / hazlos creer en ti, / hazlos que sepan que llegaste". Ahora, diez años y algo más han pasado desde esa ocasión y es a mí quien me toca sentarme en su sala de New York, guitarras en mano, y darme cuenta de que, por alguna mágica y musical manera, el consejo dio resultado. No es de extrañar. Emmanuel hubiera conseguido la manera de hacer reír a su entorno aún sin tener nadie que decírselo. En honor a eso,y porque los caminos vuelvan a dirigirnos de nuevo hacia esta misma sala algún otro día en un futuro que no sea muy lejano, apaguemos luces, bebamos cerveza rara y que las cuerdas hablen por nosotros hoy. Ellas siempre tienen la verdad cuando todo lo demás falla. Eso nos hace reír a los dos.
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