viernes, 6 de abril de 2012

Gente que leer: Sofi Zermoglio

Apareció comentando en este humilde blog un buen día, y la primera vez, al tomarme genuinamente de sorpresa, me sacó una sincera sonrisa. Para la segunda vez, ya curioso, di un click en su cara para saber más sobre quién era, y leerle un poco. Desde ese momento, y siempre que puedo (o aún sin poder), nunca dejo de clickear por sus lados. Es buena. Y adictiva. Créanme en eso.

Crédito de imagen: Fuente Externa.

Sofi Zermoglio Ardoy es argentina, aunque en la actualidad sus rumbos la ubican a muchos miles de kilómetros de la tierra del tango, aunque siempre lleve a ésta consigo, y especialmente al River. Desde la ciudad de Los Angeles, Sofi se dedica a lo que más le gusta y mejor hace: escribir. Como nadie lo conoce a uno mejor que sí mismo, en sus propias palabras ella se define de la siguiente manera: "Soy periodista y productora. Escribo más de lo que publico y no concibo la vida sin un libro entre mis manos. Me gusta gastar el tiempo en dibujos y crayones. El cine, la música, la fotografía, el arte, los libros, la naturaleza forman parte de mi mundo, y el amor lo complementa".

Lo primero que leí del teclado de Sofi fue su blog De Naranja Lima. Pulsen en el nombre para que accesen. Escribir de teclado es ya una obligación en estos días, pero los posts de Zermoglio tienen un olor a tinta que no se lo despinta los pesados rigores tecnológicos. Aún a tipografía computarizada, tienen una caligrafía rigurosamente propia y se leen como si se hubieran escrito a mano en un viejo cuaderno, el cual uno es dichoso en echar un vistazo. El blog tenía otro aspecto cuando llegué a él (fue rediseñado después) y comencé a devolver los favores comentando en sus entradas. Muy pronto me vi volviendo y comentando varias veces, ya no por reciprocidad sino por la forma en que leía y procesaba lo que esta mujer escribía. Verán: hay personas a las que nunca en la vida has visto, ni siquiera sabes que existen, y en el peor de los casos nunca hubieran tenido el menor chance de conocerse (léase: en consecuencia a veces te importan un comino). Sin embargo en otras ocasiones te topas con lo que ese tipo de personas escriben, y sientes que te están hablando a ti directamente. El ruido de la distancia, la relativa ignorancia y de los otros lectores escribiendo comentarios de agrado o repudio ya no importan: sientes que del otro lado del monitor, en alguna computadora de un sitio remoto, hay alguien que te acompaña en el proceso que llevas en tu vida en ese momento. En lo personal nunca le he oido hablar, y sólo he visto su rostro inamovible en las fotos que publica en sus páginas, pero han habido noches en las que leer a Sofi Zermoglio me ha sentir menos solo, o un hombre un poco más feliz, sin saber exactamente el por qué.  Ella no usa palabras raras ni quiere ser la más intelectual o la más linguisticamente superdotada del grupo. Tal vez algunos hasta les pasen de largo, poco impresionados. Pero como los buenos músicos, sabe qué nota dar para lograr mayor efecto (y más importante aún, cuáles NO dar). Mientras los shredders de bandas de heavy metal dan 1,245 notas en tres segundos en un solo guitarrero, David Gilmour de Pink Floyd da una, y nos pone a todos a llorar. En sus mejores posts, Zermoglio es Gilmour con un teclado y 26 letras. 

Crédito de imagen: Fuente Externa.

Entre mis favoritos en De Naranja Lima, están "Mi Coco Chanel personal", la oda de Sofi a su madre; "Buen día, mal día", donde explora el misterioso vínculo entre el grooming de una mujer y su estado de ánimo diario; "De un verano", poema en el que la simple mención de Sandokan me hizo el día; y "En la tapera", donde concuerdo con ella en que hay personas y recuerdos que sencillamente no se olvidan (no que uno quiera hacerlo, tampoco). Que conste que dije sólo unos cuantos; ustedes pueden llegarle y leerlos todos. Seguro encontrarán sus propios favoritos. Uno de ellos allá siempre se lleva el honor.

De la misma forma, y como fiel enamorada de la ciudad que la cobija, Sofi Zermoglio también mantiene otra página llamada Desde Los Angeles, donde escribe sobre todas las cosas curiosas o dignas de conocer de esa gran metrópolis que cada día que pasa le sigue robando el aliento. Para todos nosotros los que nunca hemos pisado allá, es una buena manera de irse aclimatando para no llegar tan perdidos el día en que nos toque. Caigan por la página y léanla completa, pero para el record, mis favoritos son el de "Polo: un fin de temporada muy top" (buenísimas fotos), el post sobre el Roosevelt Hotel,  y el del Hollywood Forever Cemetery (la tumba de Johnny Ramone es épica).

Crédito de imagen: Fuente Externa.

Por último, y si les interesa, pueden darse una vuelta por Revista Sophia, cuya edicióm impresa tiene más de 20 años en Argentina, y donde Sofi es colaboradora también, como articulista. A esta altura del juego, me imagino ya son fans, así que una visita por la revista no debe resultarles pesado. Es de temática femenina, pero en una dirección completamente diferente a la que publicaciones como Vanidades y Cosmopolitan nos tienen acostumbrados (y nada en contra de ellas, me entretienen a veces).

Hay gente por ahí cuyas letras, aunque poco pretenciosas a veces, te hacen ver y sentir el mundo de una forma distinta, o de una manera que creías habías olvidado. En lo que a este servidor confiere, Sofi Zermoglio Ardoy tiene esa habilidad. No me arrepiento de haber clickeado su cara esa vez, ni sentí haber perdido mi tiempo. Al día de hoy, creo que me hubiera lamentado más no haberlo hecho. Y a manera de sutil amenaza, si no lo hacen, a ustedes también le pasará lo mismo (risa malévola). Vayan y vean por ustedes mismos. Buen provecho.

sábado, 31 de marzo de 2012

Mujeres #2

Crédito de imagen: "La Maja Desnuda", Goya. Fuente Externa.

"Seguro que Dios creó al hombre antes que a la mujer. Pero igual, uno siempre hace un bosquejo borroso antes de la obra maestra definitiva" .- Anónimo.

Somos unos ilusos los hombres si creemos que son las mujeres el sexo débil y nosotros tenemos algún tipo de autoridad sobre ellas. De hecho, somos más ilusos y estúpidos todavía de pensar que los hombres llevamos la más mínima ventaja. La mujer, aunque sea la criatura más loca y extraña que camina sobre esta tierra, es el absoluto zenith de la creación.  Lo más extraordinario y que pueda llenar de ciego orgullo a un hombre, para una mujer es pan comido, ya lo hizo, o peor aún, le causa un bostezo. Las mujeres lucen mejor que nosotros desnudas, son más sexys, no deben preocuparse porque algo se les levante, y están sentadas a conciencia sobre una mina de oro que saben usar para su beneficio. Una mujer relativamente fea con maquillaje y un nuevo corte de pelo puede disimularlo; un hombre escaso de belleza igual sigue jodido. Las mujeres soportan situaciones que mandan a cualquier hombre sin distinción de edad a su casa, llorando y pidiendo por su mamá, que dicho sea de paso, es fémina también. Por mujeres los guerreros mitológicos de la antiguedad abandonaban su reino, para destruir en llamas otro y crearles a ellas del polvo uno nuevo y brillante, mejor que el anterior.

Los hombres somos Windows 3.11. Las Mujeres, Windows XP. Sólo en sentido gráfico y visual, ya deben ustedes de saber a lo que me estoy refiriendo. Aceptémoslo, congéneres: frente a ellas nosotros no tenemos el menor chance. Y mejor que sea así. No me quejo.

miércoles, 29 de febrero de 2012

"Viva el Rock - Calentamiento"

Sigue la música, ahora este sábado 03 de marzo en el Instituto Siete Ramas, de la ciudad de Santiago, localizado en la Avenida Antonio Guzmán #54. Pranam estará por allá, junto a los amigos de Oveja Negra, Mike Massacred y Buster. Las expectativas pintan buenas. Sería un error no dejarse contagiar. Allá se les espera verlos.

Crédito de imagen: Fuente Externa.

Aquí el enlace para el evento en Facebook con miras a mayor información.

viernes, 24 de febrero de 2012

Los buenos

Crédito de imagen: Fuente Externa.

A estas alturas, ya hace 10 días de lo que, junto con la Navidad (y posiblemente el Día de las Madres; a los padres como que no les dan el mismo bombo y platillo), sea la fecha más comercial de todo el año: el San Valentín, etiquetado como el Día del Amor y la Amistad. Felicidades a todos aquellos que hicieron filas en restaurantes, cines o moteles junto a su pareja y les haya ido bien y estén felices. Felicitaciones también para los solteros que prefirieron mejor sintonizarse con Netflix en la espera que algo mejor llegue a sus vidas. No me corresponde criticar o alabar la fecha; supongo que cada cual la vive y siente como mejor le parece. Y eso se respeta.

Pero no puedo pasar de alto un escrito que vi hoy en el muro de Facebook de un amigo. Lo escribió precisamente para el San Valentín, y aunque lo leo tardíamente esta mañana, no pude, por más que quise, contener la risa. Es innegable la verdad que hay en esas palabras, y es hasta sorprendente lo a menudo que suceden ese tipo de cosas. Aunque está obviamente tirando la pedrada hacia el lado femenino, es bueno aclarar que sucede desde los dos bandos. No hay favoritismo con eso. Tampoco lo reproduzco aquí como represalia por alguna experiencia personal pasada. Sin más, aquí les va:

"Mujeres llorando, en este 14 de febrero, preguntan: '¿Dónde están los hombres buenos?'
"Algún hombre, todo serio, responde: 'Estamos aquí. Somos a los que nos dijeron: 'Eres muy lindo y todo, pero te quiero como amigo' ".

Silencio. Como diría alguien por ahí: "Ouch".

jueves, 23 de febrero de 2012

"Rock porque SI"

Este próximo sábado 25 de febrero, desde las 8 de la noche, se estarán escuchando los acordes de las bandas Adagio, Fuego Interno y por supuesto, Pranam, en Blatta Bar, a un costo de $150 por persona. Blatta Bar se encuentra ubicado en la calle Proyecto #29, justo detrás de Plaza Haché, en Santiago de los Caballeros, República Dominicana (no que nadie pretenda venir desde fuera del país para asistir a esto, pero por si acaso). Si no han ido aún, y se precian de ser oyentes de esa música sacra llamada rock and roll, debiera darles verguenza; es súper increíble.

Crédito de imagen: Wellington Matías.

No hay más nada que agregar. Sólo lléguenle y sean testigos de que la música hable por sí sola. Y sean puntuales, por favor.

martes, 31 de enero de 2012

Luces

Crédito de imagen: Fuente Externa.

El día que murió mi abuela, para cuando llegué corriendo a la clínica tras la noticia, la habitación en la que estaba, al fondo de un pasillo y a la izquierda, recibía condolencias por su fallecimiento; recién la habían sacado. En la habitación del frente, la puerta se llenaba de globos rosados y regalos de felicitaciones por el nacimiento de una niña; recién la traían para verla. Siempre quise saber quién era, sólo por curiosidad y siniestra coincidencia. Nunca tuve la oportunidad de hacerlo.

Dicen que la llama arde de forma más brillante conforme se acerca al final. Imagino que ahora mismo no sé si esa llama es la misma para todos o cada uno tiene la suya personal. En este día donde la luz de un ser especial brilla por su cumpleaños y por otra lucecita que lleva dentro, la de otro ser igualmente increíble parece dar sus últimos destellos. A fin de cuentas, quizás todo forme parte de una misma luz que permite irse a un fragmento de sí para poder seguir brillando por el resto. No se puede ser egoísta con eso. Sabemos lo mucho que se necesita.

Pero ya sean dos independientes o que provengan de la misma fuente, ambas luces cumplen su cometido y brillaron en momentos en que la oscuridad era demasiado tenebrosa incluso para describir. Una mantiene vital su calor, la otra se hace a cada minuto un poco más fría. A una, felicidades; a la otra, gracias. A ambas se les quiere. Y espero, si no ha sucedido ya, que lo sepan.

lunes, 30 de enero de 2012

Closer to...

Los últimos acordes de la canción suenan apagados y poco ceremoniosos. A fin de cuentas, el volumen de dicho mp3 es bien bajo y siempre me estoy diciendo que debo editarlo para subirlo un poco más. Son tecnicismos, pero de igual forma, cuando se escucha en audífonos, caminando por la calle, el mismo bullicio de gente y carros y motocicletas y propagandas de políticos hace que dicha canción específica se entienda menos aún. Es una pena, pues me gusta mucho. Casi de la misma forma como me gusta entrar por la puerta de la Emergencia de dicha clínica del centro de la ciudad para cortar camino y salir por la principal, cuando voy por esa zona. La excusa oficial es el atajo, la verdadera razón no dicha es que el aire acondicionado del edificio hace el recorrido doblemente agradable.

La puerta eléctrica se abre ante mí y el cambio de temperatura resulta más que evidente mientras en mis oídos resuena por los audífonos la próxima melodía que recién empieza. El cambio de volumen es también estridente. Tan diferente al anterior. En respuesta muevo levemente la cabeza, como si recibiera un tic provocado por una descarga eléctrica de muchos decibeles. "Closer to the edge", de los 30 Seconds to Mars comienza a sonar. Sweet. Me gusta esa también, por eso la tengo grabada en el dispositivo y no pulso next cuando empieza. Procedo a tararearla sin abrir mucho la boca, para evitar la vista de los curiosos impertinentes.

"I don't remember one moment I tried to forget / I lost myself yet I'm better not sad / Now I'm closer to the edge".

Entre una inflexión vocal y otra de parte del cantante para recitar su melodía, y mía propia para entonarla al unísono, voy pensando en mil cosas que cruzan por mi cabeza, todas disputando mi atención. El resto de los compromisos que debo cumplir hoy, el recordar echarle agua a las plantas donde mi abuela, el que debí haber escrito un email que no hice, y el qué coincidencia que también me sentía haberme perdido pero estado mejor y no precisamente triste. De cómo estaba ahora dos pasos más cerca de algo que quería hacer de lo que estaba ayer, antier, o peor aún, la semana pasada. Amo cuando las canciones parecen dirigirse a ti mismo, como si te conocieran de antes.

"No I'm not saying I'm sorry / One day maybe we'll meet again".

Seguro. Está en la lista de cosas por hacer eso. Tal vez algún día los caminos se crucen. Uno nunca sabe. No hay prisa. Ni debiera de haber tampoco.

"We all fall short of glory / lost in ourself".

A la altura de la cafetería ya se divisa la puerta principal al fondo del paisaje, desenfocada. Para allá es que voy. El pasillo es angosto, y muchas personas van cruzando, cada una con una emoción diferente en el rostro, producto de las muchas circunstancias que individualmente llevan. Yo voy concentrado en mi canción, tratando de no prestarle mucha atención a los dramas personales de los seres que llenan un pasillo en una clínica del centro de la ciudad. Todos nos chocamos de hombros, queriendo pasar. Escucho el ruido de una camilla que es arrastrada, no entiendo lo que dicen quienes andan cerca de ella.

De repente entra por mi nariz un aroma diferente al resto. No es el clásico olor a anestesia que inunda los centros de salud. Es un perfume. Seguro lo lleva una mujer, un hombre no se lo pondría. Pero me saca completamente de la burbuja musical y despreocupada en que estaba. En los perdidos segundos que la fragancia permanece, ya no escucho la canción; la misma se oye lejos, como si fuese otra persona que me cruza por al lado quien la lleva en sus audífonos y no yo. Las caras se ven borrosas y todas iguales, mientras la velocidad a la que esos cuerpos caminan alcanza una lentitud de un matiz hasta irreal. Incluso las ropas se ven diferentes. El perfume me transportó en el tiempo más de quince años atrás. En el momento no atino a dar con fechas específicas, pero sí recuerdo la sensación que me producía. La de estar cerca del borde, resignado a soltar algo que no tenía ningún futuro, por poca gracia que eso me hiciera. Yo la quería, ella no. Así de simple es como sucede a veces. Por eso hice estupideces que me da pena recordar, pero que irónicamente me satisface que hayan sucedido. Moraleja: si no las hubiera hecho en ese momento, las estuviera haciendo ahora. Estoy mejor, no me entristece. Cuando volteo a ver quién es la portadora del aroma, todas las caras anónimas me dan la espalda, siguiendo su camino. Es inútil perseguirlas.

"One day we'll meet again".

Para cuando llego a la puerta principal todo ha vuelto a la normalidad. La melodía que oía terminó, y en su lugar comenzó otra. Esta no es tanto de mi predilección, por lo que la cambio. ¿Seguro quisiera que nos volviéramos a encontrar? Pensándolo mejor: no, gracias. Estoy bien así, no es necesario. Yo mismo no soy tan mala compañía. Dejando la clínica con su aire acondicionado transportador de perfumes olvidados atrás, el duro asfalto de la acera me trae de vuelta. Yo sigo caminando.