martes, 12 de febrero de 2013

Pop 365 - #121: Primer VHS / DVD

(121/365; 22/30b). "Jurassic Park", man. En VHS. No sé cuántas veces, desde que un tío nos la regaló, entre mi hermana y yo, y todos los vecinitos, vimos la misma película una y otra vez. Terminaba, rebobinábamos, y si era temprano aún, la veíamos de nuevo. Es una pena que las generaciones actuales no conozcan lo inmensamente adorables que eran esas cintas de video.  Tenían casi el mismo tamaño y peso de un libro, y en consecuencia, al sostenerse en las manos, uno se creía que poseían cierta contundencia. Lo más sorprendente es que al haber repetido la película tantas y tantas veces, enserio juraba que la cinta estaría ya inservible a estas alturas, lo que era un mal común en ese formato. Por el contrario, no podía estar más equivocado. No hace mucho, conecté el viejo reproductor VHS de nuevo, luego de limpiarle montañas de polvo, y "Jurassic Park" fue la primera cinta que introduje, sólo para probar. Funcionó como un encanto. Sonrisas. Y sí, no me da ninguna vergüenza admitirlo: la ví de nuevo esa vez. ¿Algún problema?

lunes, 11 de febrero de 2013

Pop 365 - #120: Como en los viejos tiempos

Desde los días universitarios, tenía muchísimo tiempo que no amanecía con un grupo de personas trabajando en un proyecto. Uno comienza a notar que ya las resistencias no son precisamente las mismas de antaño. En sí mismo no es nada malo eso, pero no se puede dejar de comparar con las épocas en que se hacían este tipo de actividades por varios días seguidos. Aquí en la imagen, las arquitectas Ludy Bonilla y Gissell Almonte en algún momento de la noche, de vuelta a las líneas después de una tanda de videos de Germán Garmendia (¿dos de la madrugada, creo?). Y para el récord, no es que yo estuviera en vagancia mientras ellas lo hacían todo. Que conste (ellas lo saben, ¿eh?). Nuestros infinitos agradecimientos a Gissell por la enorme mano amiga que nos prestó en esto. She rocks.

domingo, 10 de febrero de 2013

Pop 365 - #119: Superpoder inútil

(119/365; 21/30b). Una vez me preguntaban que si pudiera tener un superpoder, cuál sería. Respondí que el de la invisibilidad, pero cuando se me cuestionó la razón de por qué lo elegí, tuve que caer en cuenta de que no iba a ser para absolutamente nada bueno. En esencia lo quería para robar bancos y estar de brechador, lo que no creo que suene lo más "protector de la justicia" del mundo. Sería un superhéroe totalmente inútil yo, y miren que ese campo de oficio está un poco sobrepoblado de gente así; los ejemplos son conocidos. Pero si a pesar de todo eso debo representar hoy el superpoder a mi juicio más inútil de todos, sería aquel de poder cambiarle los colores a los peces. Vayan cogiendo: "No me gusta ese amarillo, pongámoslo mejor....¡negro!", "Si ese tiburón fuera rosado, ¿sería menos atemorizante?"  Eso sí que es algo de lo que la humanidad podría beneficiarse: un héroe mezcla de Aquaman con Picasso. Me pregunto a qué tipo de villanos se enfrentaría un tipo así. ¿Al Señor Desaturador? ¿El Doctor Monocromo? Mejor lo registro antes que se me roben la idea. Nunca se sabe lo que puede funcionar.

sábado, 9 de febrero de 2013

Pop 365 - #118: Paisaje neón

Si fuese de estos culturosos súper presuntuosos, seguro empezara esto escribiendo que este es un paisaje producto de un hondo sueño que tuve, en que los árboles se prendían en fuego, el suelo era de algodón amarillo y la gravedad había desaparecido para dar paso a una multitud de seres voladores que caminaban sobre el aire, recitando versos de Neruda y leyendo a García Márquez, con una copa de vino en la mano y discos viejos de jazz rebotando entre las nubes. Y todo eso, redactado en un lenguaje dominguero que tuviera que leerse tres veces mínimo para comenzar a cogerle un poco el sentido. Sería fascinante, seguro, pero creo que no puedo. Esta vez debo admitir que sólo soy yo de nuevo experimentando con efectos de neón en los dibujos, y ver qué tal sale. No es precisamente intelectual, pero les confieso algo: es sumamente divertido. Y ya con esa tengo, al menos por hoy.

viernes, 8 de febrero de 2013

Pop 365 - #117: Faux Pas

(117/365; 20/30b). Tuve que recurrir al internet y al Santo Google para darme cuenta, pero para los no entendidos, Faux Pas es el término en francés de la expresión "paso en falso". Vi también que se utiliza al describir situaciones definidas como socialmente no aceptadas, avergonzantes, o indiscretas.Ya saben, el tipo de cosas que uno en su sana cabeza no hiciera nunca (o en algunos casos, no muy a menudo). Pensando en esto, me llegó a la mente uno de estos mensajes que mandaban vía forwards en los correos electrónicos hace unos años, que hablaba sobre formas de molestar a alguien que fuma en exceso justo al lado nuestro; seguro todos conocemos a ese personaje. No recuerdo exactamente cómo era que iba el texto, pero era algo así como un conversatorio con un fumador en el que se le decía "Oye, se me es bastante incómodo tener que sentarme a tu lado y respirarme todo el humo que desprende tu cigarrillo, o llegar a la casa con toda la ropa apestosa, como si en algún momento se me preguntó si yo quería compartirlo contigo".  Iba por esa onda el asunto, pero la idea verdaderamente clásica, y lo que nos ancla con el tema de hoy, era el momento en que el narrador decía que él también tenía un vicio, y era el beber cerveza. El único efecto secundario era que le producía enormes y frecuentes ganas de orinar. "¿Te molestaría si te orinara en la cabeza cuando me apetezca?" No es digamos lo mejor visto por la sociedad que exista, pero que nos caiga un trueno en la cabeza si no sería de lo más gratificante. Debieran de hasta permitirlo. A veces.

jueves, 7 de febrero de 2013

Pop 365 - #116: I am the Walrus

Ya para cuando The Beatles cantaban el "I am the Walrus", en pleno apogeo de su etapa psicodélica, sus cabezas estaban todas por las nubes. Creativamente, por supuesto, pero también medio caóticas. Nunca se pusieron de acuerdo en quién era la famosa morsa de la canción. En la letra de ésta, John Lennon decía que era él, para luego más adelante en otro tema decir que era Paul, y volver a contradecirse tiempo después. Una amiga fan de la banda siempre mantuvo la teoría de que la Morsa eran todos nuestros complejos que nos entorpecían el camino y nos hacían cometer estupideces, nubladas en confusión. No sé de dónde sacó la vena Freudiana ella, pero hay momentos en los que le cedo un poco la razón. La pregunta me mantuvo en curiosidad por muchos años, hasta una noche que oía la canción en unos audífonos antes de dormir. Al irse desvaneciendo los últimos acordes de la melodía, no era que estuviera precisamente más claro en el tópico, pero tenía esa dudosa inquietud que te genera el pensar que las canciones te hablan a tí mismo. Ahora pensaba que era yo la Morsa. Y a pesar de todas las implicaciones extrañas que seguían a esa autoafirmación, ya sólo podía sonreír en señal de caótico orgullo: "Hell yeah..."

miércoles, 6 de febrero de 2013

Pop 365 - #115: Día de fiesta favorito

(115/365; 19/30b). Si algo tiene este país, además de corrupción, es abundancia de días festivos. El dominicano siempre encuentra razones para declarar unas 24 horas no laborables, para colmo sumadas a las otras festividades de carácter mundial que tienen tinte de "obligatorias". De modo que hay bastante material de dónde elegir el día de fiesta favorito; es una labor hasta titánica. Todos son disfrutables, y caen absolutamente bien, pero si tuviera que quedarme con uno, debo admitir que sería el Viernes Santo. No precisamente por el matiz religioso, en el cual no participo (aunque me tiro mi par de películas si las atrapo en televisión, cuando la enciendo), sino más por la vibra especial que la Semana Santa, especialmente el viernes, tiene. Nunca me gustó mucho irme para la playa en esos días, pues detesto la sobrepoblación a la que el mar se expone cuando llega esa fecha. Es como uno encontrar el mismo ambiente de personas con las que nos topamos en la urbe, sólo que en trajes de baño. Idéntico. Y la ciudad en sí, al estar la mayoría de gente entre arenas, olas, balnearios o simplemente lejos de aquí, se deshabita a un nivel casi mágico. Estar un viernes a las cinco de la tarde caminando en el mismo medio de la calle sin ningún vehículo que trate de llevarte el trasero a toda velocidad es una experiencia que raya en lo surreal. Si uno no viviera aquí, le resultara difícil de creer que el mismo sitio; hasta el tono de color cambia. Es de notar además, ahora que hablaba de cinco de la tarde, los extraordinarios atardeceres que caen sobre los edificios en los días de Cuaresma, con nubes apiladas unas encimas de otras y con huecos entre ellas para dejar ver el azul del cielo. Muy pocas veces en el año vuelven a repetirse de esa manera. Y por último, el Viernes Santo me lleva por los pelos a mi infancia, mis abuelos, los frijoles con dulce y todo el magnífico tiempo que pasábamos. Sin el menor deseo de ponerme sentimental, me temo que (depende también del ánimo en que me lo pregunten) sólo por eso merece su inclusión aquí.