jueves, 28 de febrero de 2013

Pop 365 - #137: Memoria de un concierto

(137/ 365; 30/30b). Anfiteatro de Altos de Chavón, diciembre 1999. Juan Luis Guerra y 440 en concierto por su album "Ni es lo mismo ni es igual". Totalmente lleno, lo cual no es de sorprender. De por sí ya estaba yo extasiado en la novena nube de azúcar, pues luego de ser fan del tipo durante toda mi vida, y de perderme varias de sus presentaciones, era la primera vez que le veía en vivo (había ahorrado casi todo el verano para irme en ese tour). Y también, encima, me estaba estrenando en un espectáculo en Chavón, por lo que las razones eran dobles. Para cuando el concierto iba más o menos por la mitad, después de una canción y tras calmarse los aplausos, Juan Luis dice, con una sonrisa como de que algo grande viene: "Les tenemos una pequeña sorpresa para ustedes..."; veo que colocan tres micrófonos más al lado del suyo, y por  el lateral izquierdo del escenario, del mismo lado en el que me encuentro, veo que salen dos figuras femeninas, caminando hacia el frente. Me costó mi par de segundos darme cuenta, pero no podía dar crédito a lo que veía, y miren que me estrujé los ojos mucho: Maridalia Hernández y Mariela Mercado, integrantes originales de 440, para interpretar junto a Juan Luis y Roger Zayas un medley de sus primeras producciones. El anfiteatro literalmente se vino abajo. Todos enloquecieron. No me desmayé de la emoción porque no quería perdérmelo. Lo único que puedo decir ahora parecido a la que me llegaba a la mente en ese momento era algo como "Ohh...my fucking God!" Para alguien como yo, que durante mucho tiempo pensó que una reunión como esa pudiera ser algo bastante interesante, me tomaron completamente de sorpresa. Aún puedo escuchar los gritos al unísono de cinco mil personas que al parecer pensaban igual que yo también. Conforme los años pasaron después de ahí, me cobré con creces todas las ocasiones en que cuando era niño quise ir a un concierto de Guerra y nunca pude, y he asistido a casi todos los que ha dado después de ese. Y aunque el factor "showness" en cada nuevo espectáculo es subido par de nuevos niveles (me muero por ver cómo superarán el de "AsondeGuerra" del año pasado), ninguno de esos puso mi corazón a correr de la manera que lo hicieron esos escasos 10 minutos que duró ese segmento en la presentación de Chavón. Sinceramente, debieran de repetirlo.

Y con este blast from the past, se termina el segundo Sub-Reto de 30 días; cómo pasa el tiempo, ¿no?  Me lo he encontrado hasta más interesante que el primero; los temas y todo lo que eso ha producido pienso que ha sido fenomenal. Y sí, en este momento, indudablemente voy a copiarme yo mismo del párrafo anterior: debiera de repetirlo.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Pop 365 - #136: Más deudas por cumplir

Tenía ya bastante tiempo arrastrando una vieja deuda con la artista y (según sus palabras) zombie Nathalia. Quedé en hacerle un dibujo, y admito que di muchísimas vueltas para hacerlo, incluso después de haber ella cumplido con rapidez una promesa que tenía ella conmigo. Así que, antes de que con toda razón se rebele y enojada me arranque la cabeza de un mordisco, esta es una buena oportunidad para entregar lo prometido. He aquí entonces a la zombie repostera, en algún momento reflexivo, creo. Misión llevada a término. Para una artista de su calibre (y lo digo enserio, ella lo sabe), espero su opinión al respecto sea favorable.

martes, 26 de febrero de 2013

Pop 365 - #135: Meme de internet

(135/ 365; 29/30b). Lo que más risa me da de los llamados "memes" de internet, es que cada uno tiene la exacta misma expresión que me pasara por la mente de imaginarme yo en cada una de esas circunstancias. De mis preferidos es el pervertido medio psicópata del "Me-Gusta", y lo es porque creo que es altamente probable que yo ponga esa misma cara de pedófilo satisfecho al estar haciendo algo que disfrute mucho. Y no soy yo solo, para que no crean; ya se la he visto a varias personas en las mismas situaciones. Es un mal común. Tal vez el mayor legado de los memes, es ponernos a pensar en reaccionar como ellos cuando nos pasen cierto tipos de cosas en el diario vivir. Hasta clasificados los tenemos, incluso sin ser conscientes de ello: "Para tal cosa: Este; para la otra: Aquel...", y siempre nos vienen a la mente cuando los necesitamos. ¿Escuchamos alguien que nos habla muchas pendejadas y uno quiere hacérselo saber, digamos, diplomáticamente? Yao Ming y su cara de "Bitch, Please!" Infalible. Es un mentiroso el que diga que no lo ha visualizado en su cabeza mientras trata de dar esa respuesta.

lunes, 25 de febrero de 2013

Pop 365 - #134: Tango Postal

Una noche de diciembre recibí un souvenir argentino, de manos de alguien que venía de esas tierras. Una postal con una pareja bailando tango, y cierto paisaje de fondo. No me la entregaba expresamente a mí, yo más bien resultaba estar en el sitio cuando dicha persona regaló varias, y me tocó una. A decir verdad, no iba a hacer absolutamente nada con la postal, y ese día en particular en el que dicha anécdota sucedió, es de esos que preferiría borrar por completo de mi memoria, de manera que estaba a punto de echarla a la basura, cuando extrañamente me llamó la atención de una forma en que no me había fijado con anterioridad.  La pareja de baile parecía estarse casi de verdad moviendo, para salirse rítmicamente del papel y seguir su rutina por el pasillo hasta que los perdiera de vista. Así es que no lo pensé mucho después de eso. Aunque quizás la termine botando después como originalmente pensaba (o no), decidí que el mal recuerdo que tenía de esa noche al menos me dejaría algún buen dibujo, y eso sería algo que podría hacerme sentir satisfecho. Dadas las circunstancias, no pude negarme.

domingo, 24 de febrero de 2013

Pop 365 - #133: Un Hobo

(133/365; 28/30b). Para el disfrute de toda la posteridad, el prototipo del eterno vagabundo que recorre caminos y duerme sobre el polvo, Hobo por excelencia, es el poeta estadounidense Walt Whitman. En su tomo más célebre, "Hojas de Hierba", Whitman escribía: "(Soy) vago / e invito a vagar a mi alma. / Vago y me tumbo a mi antojo sobre la tierra / para ver cómo crece la hierba del estío. / Mi lengua y cada molécula de de mi sangre nacieron aquí / de estas tierras y estos vientos "...y todo el mundo perdía la cabeza al leerlo. Fue admirado en todo lo largo del globo, a su nombre escribieron también incontables odas y poemas, y los imitadores en cada punto cardinal del planeta no se hicieron esperar; Facundo Cabral el más reciente y notorio de una larga, larga serie. En su época, peregrinos llegaban hasta la ciudad donde sabían que residía el poeta para conocer a tal emblema de la libertad, entrevistarlo, compartir con él...y mucha era su sorpresa (y desilusión), al dar con la realidad que el inmenso Walt Whitman no era más que un oficinista común, enfermo con problemas en las piernas, y por esta misma razón, recluso amargado. El mundo fantástico de aventuras que describía de sí no era más que maquinaciones de su pluma para escapar, al menos mentalmente, de lo amargas e inmovilizantes realidades. ¿Tenían derecho alguno entonces en sentirse decepcionados sus seguidores? A lo mejor. A veces creador y obra no tienen que ser necesariamente coherentes uno con el otro. Y es preferible no aventurarse a descubrirlo. El mal sabor de boca que deja eso después es un poco difícil de cepillar.

sábado, 23 de febrero de 2013

Pop 365 - #132: War Zone

Nunca entenderé el mágico influjo que tienen las tablas de los escenarios. Son como el altar de sacrificio de los demonios y las malas vibras que uno arrastra en el día, y se llevan de ofrenda ante los siempre hambrientos dioses de la adrenalina escénica. Esta noche, cuando la luna esté empezando su ascenso hacia su punto más alto, el ritual será llevado a cabo de nuevo, y se dejarán salir los decibeles que vagarán por los rincones buscando poseer almas que les escuchen y, sin ofrecer resistencia, se sometan. Ceremoniosamente son colocados en su sitio los instrumentos con los que se manejará el oficio, y el listado de los cánticos que no deben bajo ninguna razón quedarse. Hoy, cuando todo esté oscuro, danzaremos al ritmo de la música que exorcizará nuestras penas y las pulverizará en el aire ante nuestros ojos incrédulos. Aunque hayamos participado antes, cada ocasión es siempre como la primera. Esta noche, desde los que estamos en el escenario hacia los que nos miran debajo, y viceversa, se revelará el misterio. Prestemos atención una vez, y dejémonos llevar.

viernes, 22 de febrero de 2013

Pop 365 - #131: Personaje favorito de Disney

(131/365; 27/30b). Mickey Mouse puede ser la cara más reconocible de toda la casa Disney, pero para mis responsables gustos, el Pato Donald es el más icónico. A diferencia del ratón, que raya en lo irritante a veces, Donald tiene una personalidad más tridimensional, y mejor definida: comete errores, tiene poca paciencia, se enoja, es medio envidioso, nunca es el personaje más listo o inteligente de la sala, pero al final del día tiene un corazón de oro y sólo quiere hacer las cosas bien. En la variada galería de caracteres Disney, sin duda el pato éste tiene las características de personalidad más contradictorias, y eso es precisamente lo que lo hace dramáticamente interesante. Mickey es muy plano, Goofy es un estúpido, los temidos Chicos Malos son como los Tres Chiflados con máscaras, pero Donald tiene un lado oscuro que se le nota por encima de la (poca) ropa. No se discuten sus buenas intenciones, pero es mejor no molestarlo mucho; lo que puede pasar después no sería precisamente agradable. Me encantaría ver una adaptación estilo noir del Pato Donald. Dudo que alguna vez pase, pero mentiría si dijera que no sería bastante interesante.