domingo, 31 de marzo de 2013

Pop 365 - #168: Otro dibujo autómata

El asunto con los dibujos estos autómatas funciona casi como un diálogo entre un cerebro dispuesto a no pensar mucho y una mano decidida a todo.  Cuando esa unión sucede, todo lo que salga por ese lápiz es válido hasta que alguien mande a detenerlo, y a veces, cuando eso pasa, es porque las cosas ya se están saliendo de control en la obsesiva misión de rellenar todo el papel. "Dibujemos pues un hombre con árboles a los lados, y lianas que lo amarran y empujan en direcciones opuestas". Suena interesante, hagámoslo. Es como si fueran a partir al tipo por la mitad, y él grita en desesperación. "Por supuesto esos árboles deben estar apoyados sobre algo, y eso sería el piso, todo con grama para que se vea bien". Hecho. "Y también debe haber como una isla voladora en el fondo donde se asiente una ciudad, y en las ventanas de sus edificios seguro hay ciudadanos observando lo que ocurre". Fantástico. La gente nunca pierde su vena voyeurista en lo que al dolor ajeno se refiere. "Ahora detrás de los edificios pon un sol rojo, con algo parecido a nubes, como si fuesen un vórtice que va a engullir toda la escena". Está como tomando un matiz bastante oscuro esto, aunque va chévere...Bien. "¿Pueden salir cuervos desde el sol ese como sobrevolando todo arriba y posándose en el árbol?". Ok, ya. Suficiente. "Pero..." Suficiente.

sábado, 30 de marzo de 2013

Pop 365 - #167: Las creencias y sus opuestos

A propósito de los temas religiosos que se han venido colando en estos últimos posts, me asoma por la memoria una entrevista que le hicieron hace unos años al cantante Marilyn Manson. Nunca fui su más grande fan (ni siquiera promedio), y aunque la mayoría de las veces me lo encontraba un payaso hambriento de atención mediante la táctica del shock-value, debo de admitir que es un tipo bastante leído e inteligente, por contradictorio que suene con lo que justo mencioné antes. Tildado de satánico enloquecido por cuanto padre de familia y cura que se asomase a una escuela secundaria, pero sin embargo, Manson siempre mantuvo que su postura ante Dios, más que antagónica, fue negadora. Para él, simplemente no existía y ya. En cierta conversación para MTV a finales de los noventa (sí, chicos...MTV pasaba música antes, ¿les sorprende?), el entrevistador quiso llover un poco más sobre mojado en cuanto al tema, y soltó la tan cliché pregunta: "¿Es cierto que su música incita a las prácticas satánicas? ¿Cree usted en el Diablo?". Manson sólo sonrió, y se tomó unos segundos antes de responder: "No creo en el Diablo", terminó diciendo, "porque si creyera que él existe, por defecto estuviera admitiendo que Dios como su opuesto también existe, y eso es justamente en lo que me niego a creer".  No hay más que decir, hermanos. Sólo por la cruda y resonante lógica del planteamiento, para mi eso fue bastante brillante.

viernes, 29 de marzo de 2013

Pop 365 - #166: Viernes Santo

Para cuando llega la Semana Santa, la ciudad de Santiago se asemeja a un pueblo fantasma. Con la mayoría de habitantes desplegados hacia playas o localidades en el interior, las calles de esta ciudad adquieren una inusitada y fantasmal tranquilidad que francamente no se ve todos los días. Largos momentos transcurren antes de uno ver pasar el primero de los vehículos, y casi siempre es un carro solitario que cruza velozmente dejando una nube de polvo tras sí.  Sin embargo, el relativo desierto tiene su punto contrastante cuando se llega a la Catedral. Es su total opuesto. Este Viernes Santo, decidí curiosear por la zona, para encontrarme el recinto y sus alrededores del parque como nunca lo había visto: literalmente explotando de personas. A totalidad. Adentro, cientos de almas ocupando asientos y cuanto espacio vacío hubiese disponible, incluyendo pasillos y bases de columnas. Afuera, la multitud de pie escuchando la homilía por altavoces. Para cuando estaba yo ahí, ya parecía estar terminando el sermón. Con tono enérgico, el obispo gritaba a los creyentes a irse libres; dejar en ese momento todo lo que produjera dolencias, y abrazar la libertad, el que ya no estaban en deudas con nada, el que eran personas libres. Mientras voy trazando en el cuaderno, no puedo dejar de mirar las escenas alrededor, fuera del campo de visión de lo que estoy dibujando. Veo la estúpida verja con la que han separado el parque de la Catedral, y personas recostadas sobre ellas como si estuviesen tras barrotes de una cárcel, anímicamente excluidos de la "celebración" que sucede de este lado. Veo gente robándose las flores sobre la estatua del cuerpo caído de Jesús, y uno de los curas tratando de detenerlos, afanosamente en vano. La brisa sopla sobre la explanada en la que la multitud se reúne, levantando un extraño halo de polvo que parece envolverlos. O envolvernos, porque yo también estoy cerca de ellos, aunque me parezca que los veo a mucha distancia. Aunque sí, a final de cuentas existe tal distancia: la suficiente para no parar de preguntarme, aunque lamentablemente creo me sepa la respuesta: ¿enserio? ¿De verdad somos libres?

jueves, 28 de marzo de 2013

Pop 365 - #165: Karim's La Ultima Cena

Durante muchos años, vi ese cuadro colgar de una pared del comedor, la versión de Dalí de "La última cena". Obviamente no el original, pero la reproducción era bastante buena, el marco en el que estaba la hacía relucir más, y nunca podía yo sentarme en la mesa sin quedar intrigado por lo inusual de la escena. O extraña, por decir algo. Todo parecía provenir de un universo parecido a éste, pero al mismo tiempo totalmente alienígena: la mesa de piedra en que las misteriosas y cabizbajas figuras se congregan alrededor, el Jesús afeitado y de rasgos femeninos como el centro de atención en la composición, el extraño marco o ventanal cuasi transparente - tan parecido al de una nave espacial- que daba a una solitaria y rocosa bahía, mientras un cuerpo de hombre, presumiblemente Dios, daba su beneplácito desde arriba. Sin lugar a dudas, distaba mucho del clásico escenario que imaginaba Da Vinci en su pintura, y del que salía en las películas de Cuaresma. Y ya que el clima y la época son los adecuados, quisiera tratar de hacer mi versión-sobre-esa-versión de tan famoso cuadro, y aquí está el humilde intento. Les dije que era fan de Dalí, así que ténganme paciencia.

miércoles, 27 de marzo de 2013

Pop 365 - #164: Ojos

"Dame tus ojos", me dijeron una vez, "me gustan; los voy a tomar". Aunque me honró sobremanera el comentario, no creo que ella haya sabido lo que pidió. Estoy seguro de que no quisiera unos ojos tristes colgando en su cara, no importa el color de que sean. Por eso sonreí amablemente, y me negué, respondiendo con diplomacia. "Pero los tuyos son igualmente bonitos...Mírate en un espejo". Ella me creyó, yéndose satisfecha. Y para suerte mía, que respiro aliviado, llevándose los punzones.

martes, 26 de marzo de 2013

Pop 365 - #163: Entre direcciones y dibujos


¿Alguna vez han estado en una situación en la que van en busca de una dirección donde nunca han ido, y creen que con toda seguridad se van a perder muchísimo, sólo para terminar llegando al sitio como si fuese ya una ruta harto conocida? En la mañana de hoy, la doctora Soranlly Santos y un servidor nos imaginábamos toda clase de escenas embarazosas ambos perdidos entre calles desconocidas en barrios remotos, para al final llegar con tal facilidad a donde íbamos que hasta poco emocionante nos resultó. Tras la diligencia, se celebró la hazaña con un rápido duelo de dibujos; no podía ser de otra forma. La doctora se quedó con el mío (el de la izquierda, en la imagen), mientras que mi cuaderno se vistió de gala para recibir uno de los suyos (a la derecha, por supuesto). Aunque ella ponga su cara de incrédula siempre que le diga, soy fan. Lo que me ha gustado el malvado vaso ese a mi.

lunes, 25 de marzo de 2013

Pop 365 - #162: Sketch de cinco minutos

Misión del día: dibujar algo en cinco minutos o menos. Le daba mente al asunto a la hora de la comida, con la esperanza de que el estómago lleno me ayudara llenarme de ideas la cabeza. Y de repente, fue como si la estrategia me funcionara. Vi mi reflejo en una tetera sobre la mesa, y por razones que sólo se ven en personas hambrientas a mediodía, lo encontré interesante. La distorsión de tanto mi figura como del ambiente alrededor mío era como una realidad alterna que existía dentro de la tetera. Me veía a mi mismo, pero era como si no fuese yo, un sujeto extraño, y ya eso fue lo suficientemente raro como para merecer el sketch de cinco minutos. Al parecer, hay escenas a las que no se les puede dar mucho razonamiento, sólo hay que seguirles el ritmo. Curioso, ¿no?