sábado, 9 de septiembre de 2006

Canción de cuna para mi abuela


Crédito de imagen: Fuente Externa.

Ayer tenía unos minutos para mi en la soledad de mi habitación y tomé un radio de audífonos con la intención de escuchar un poco de música. Cerré entonces la puerta, apagué la luz, encendí el ventilador y me acosté en la cama esperando ser llevado por alguna nota sublime. Y la primera canción que escuché apenas encendí el reproductor fue "Little Wing" de Jimi Hendrix.

Es una canción muy peculiar. Empieza como si estuvieras en el paraíso en algún lugar apartado de todo lo que significa el mundo, y las notas de la guitarra te abrazan y te empujan hacia un universo líquido y espumoso tan placentero que nunca quisieras dejar. Sientes como los tonos del instrumento y su atmósfera te levantan y te llevan por cielos de un azul nunca antes visto, para descenderte por espejos de agua en los que puedes extender tu mano y rozar el líquido con los dedos mientras tiras tu cabeza hacia atrás, al tiempo que puedes ver los colores pasteles de un cielo, por decirlo, fuera de este mundo. Tiempo después, Jimi comienza a cantar, y misteriosamente, muy pocos minutos después, casi a manera de fadeout, la canción se termina.

Y con él se termina el sueño. Es como un helado a medio comer. Como una sesión de sexo interrumpida bruscamente. O más adecuadamente, como si estás en un sueño en el que tu fallecida abuela viene y te abraza por unos breves instantes para después dejarte. Y la verdad ahora mismo no sé dónde esté, pero en verdad mi abuela, tomada de nuestro plano hace unos días apenas, debe de seguro estar en un sitio igual al que me llevó la canción, y al oírla pude verla y abrazarla. Y de ser cierto, me alegro hasta las lágrimas de saber que esté mejor que todos nosotros. Gracias totales por todo lo que nos dio.

domingo, 9 de julio de 2006

Superhéroes para los dominicanos

Introducción a manera de prólogo: En lo personal me encantan los superhéroes. Crecí con ellos y todavía disfruto muchas de sus películas y comics. Pero eso no me impide el burlarme de ellos o criticarlos cuando la ocasión lo amerita. Y con eso ni el gusto ni el respeto de mi para ellos se disminuye.


Crédito de imagen: Fuente Externa.

Casi desde el momento mismo en que nacemos, a los integrantes de la raza humana nos ponen en contacto con los muñequitos, la televisión, y más tarde el cine. Y a través de estos medios de comunicación masiva, con esos extraños especímenes llamados los "superhéroes".

Estos personajes se caracterizan en su mayoría por ser un poco ridículos (nada más hay que ver los disfraces y caretas que usan, que más bien parecen una comparsa desfilando por Las Carreras), y por tener unos raros poderes sobrenaturales que irónicamente los descalifican como héroes.

Claro, porque, ¿qué tiene de heroico hacer estallar en pedazos a un villano utilizando una vista de rayos láser? ¿Qué tiene de hazaña el alcanzar a un avión, si se cuenta con el superpoder de volar? ¿Qué gracia tiene romperle la cara de un puñetazo a un bandido, cuando el que dispensa el señalado no es más que el Hombre de Hierro? Con los superpoderes de los cuales los han dotado sus creadores, los llamados superhéroes no pueden parecer más que unos supersaratacos, que sólo se viven ocupando siempre de los mismos villanos: el Guasón, Lex Luthor, el Pinguino, entre otros.

Con las portentosas cualidades que les han dado los escritores que los inventaron, los superhéroes deberían acometer tareas más trascendentales para la humanidad, como la de por ejemplo enfrentar golpistas.

¿Saben ustedes los malos ratos, la destrucción y las muertes que se hubieran evitado sólo con mandar a Superman a buscar a Saddam Hussein y a Osama Bin Laden a Irak, agarrarlos por la parte posterior de sus turbantes o batolas, y dejarlos caer en el patio de una cárcel de máxima seguridad? No tuviésemos ahora toda esa fuñenda de Bush creyéndose ser un superhéroe y de hacer las cosas a las malas. O lo práctico que hubiera sido soltar a Batman en Capotillo, para controlar un poco la ola criminal que azota a distintos puntos del país.

Lo cierto es que si los superhéroes se dan una vuelta por aquí, no sólo se verían imposibilitados de enfrentar a nuestros supermalhechores, sino que además saldrían con sus traseros fuertemente pateados.

Clark Kent podrá comer hot dogs en las calles de Metrópolis, pero si viene aquí y se abrocha un huevoburguer, no hay kriptonita que lo termine de joder peor. O Aquamán, que pudo haber nadado en los siete mares y lagos, pero de atreverse a meter en el río Yaque, la contaminación lo va a volver de seguro uno de las Tortugas Ninjas. Y por supuesto, siempre nos imaginamos a Bruce Banner transformándose en Hulk, mientras se quedan del mismo tamaño los calzoncillos calaverita que compró en el mercado un jueves por la mañana.

Así que por favor no les vengan a los dominicanos con hombres de acero ni mujeres de maravilla, pues veo que al paso que vamos a todos se los van a meter en un bolsillo. Dizque superhéroes con nosotros...ja.

lunes, 12 de junio de 2006

El Día de la Bestia

Y llegó el tan esperado y temido sexto día del sexto mes del sexto año, con expectativas bíblicas de destrucciones apocalípticas. Amaneció, las sombras de la noche cedieron paso a la claridad y medio mundo esperó que la tierra se abriera y saliera una bestia con ...... cabezas (perdón, pero me olvidé de cuántas eran, tendré que revisar el texto de nuevo), y nos devorara a todos, al mismo tiempo que entre un aperitivo y otro tirara fuego por la boca y hablara en antiquísimos lenguajes perdidos al revés. Medio globo quiso que las iglesias se llenaran, que muchos vendieran sus propiedades y se entregaran al acto del arrepentimiento en la cima de una montaña, y que todas las prostitutas y asesinos pidieran perdón a Dios. Lamentablemente para los que estaban tan hastiados de vivir y eran demasiado pendejos para dejar por sí mismos de hacerlo, el mundo no se terminó y la gran mayoría vivió. Fuera del Anticristo cinematográfico de "The Omen", el diablo no hizo presencia física ese día, así que los escépticos creyeron poderse ir a dormir tranquilos. La mala noticia es que ambos grupos de creyentes se equivocan. Los fanáticos del Apocalipsis y los incrédulos.

El mal no es el diablo que está cogiendo candela en el infierno con una hueste de demonios estilo los que combate Constantine en la película, ni el gran ser con cuernos y el tridente de piel roja con un serio problema de insolación. El mal no necesita exorcismos con crucifijos ni agua bendita, ni viene de un ídolo pagano que desentierran en alguna excavación milenaria de Africa Central. El mal real es la capacidad que tenemos nosotros los humanos (la "especie inteligente") de jodernos unos a otros. Y no, el mundo no se acabó, la famosa Bestia no se presentó, pero los actos propios de Ella andan por doquier, sin la mínima intención de terminar. Si hay algunos que quieren vivir en esta violencia perenne, felicidades, enciérrense en una isla para que puedan matarse entre ustedes. Los que no, esperemos que el crimen de Vanessa en Santiago haga reflexionar miles de cabezas.

La Bestia está ahí, pero no como todos se imaginan, y con esto no quiero ser religiosamente doctrinario. Por favor presten atención.

jueves, 11 de mayo de 2006

Belleza

Para los ojos castos, era la mujer más bella del mundo. Sus ojos parecían dos perlas que brillaban en el azul del mar esperando subir, ese azul tan intenso y transparente que en el horizonte no se distinguía cuándo terminaba el mar y empezaba el cielo. Tenía la piel de la muñeca de porcelana más cara y distinguida jamás vista, de materiales exportados del Medio Oriente o algún país milenario aún por descubrir. Nunca se supo si su pelo era real o una yarda de las cortinas que cubrían el cielo. Ni decir de su sonrisa, que podía ordenarle a un día nublado que se fuera y se asomara el sol.

Era la mujer más bella del mundo, y verla acercarse caminando era todo un acontecimiento. Hasta que habló. De repente, fue la mujer más horrible jamás conocida.

lunes, 24 de abril de 2006

¿Quién soy yo?

"Yo soy tu compañero constante. Soy tu más grande ayuda, o tu más pesada carga. Te impulsaré hacia las alturas, o te arrastraré al fracaso. Estoy completamente bajo tu mando. De todas formas, la mitad de las cosas que hago puedes dejarlas a mi cargo y podré cumplirlas rápida y efectivamente.

"Es fácil lidiar conmigo: sólo es necesario que seas firme. Muéstrame cómo quieres que haga las cosas, y tras unas cuantas lecciones las desarrollaré automáticamente. Soy el sirviente de todos los grandes personajes y también de todos los perdedores. A quienes son grandes, los hice yo así. A los otros, los conduje a la ruina.

"No soy una máquina, aunque funciono con la precisión de un mecanismo y además con la inteligencia de un humano. Puedes hacerme funcionar para obtener ganancias o para quedar en la quiebra; para mí, no hay diferencia.

"Tómame, entréname y pondré el mundo a tus pies. Sé indulgente conmigo, y te destruiré.

"¿Quién soy? Yo soy el hábito."
.- Sean Covey.

Cuando el invencible es el vencido


Crédito de imagen: Fuente Externa.

Reseña de "Invincible" de Michael Jackson.

Todos fuimos niños alguna vez. No todos al mismo tiempo, seguro, pero para quienes fuimos niños pequeños durante los años 80 en algún momento escuchamos hablar de un tal Michael Jackson. Cuando se le mencionaba por allá por 1987 ó 1988, llevando yo par de años de infancia a cuestas, era un tipo que aunque se empezaban a rumorar cosas raras sobre él, era una figura a quien no le parecía nada difícil en absoluto meterse en el bolsillo a cualquier clase de público. Y en realidad era así. Hasta principios de los 90, ningún artista solista era más grande o influyente que Michael Jackson. El escribía las mejores canciones, hacía los mejores videos, los discos más vendidos, y tenía a medio planeta imitando el famoso moonwalk en las terrazas de sus casas. Sólo que por supuesto nada es para siempre, y tras una década gloriosa vino otra desastrosa con multitud de escándalos sobre cirugías plásticas, enblanquecimiento (por no decir otra cosa) de su piel, supuestos abusos infantiles, y discos decepcionantes, salvo con la excepción del glorioso Dangerous en 1991, que tuvo la mala suerte de salir en el año de más boom del grunge, fenómeno que opacó bastante el impacto que pudo haber tenido el álbum.

Para quedar las cosas claras desde un principio, yo defiendo a Michael Jackson. A mí me gusta. Sólo que suelo dejar de lado los problemas personales que se le achacan. ¿Que si se puso blanco por voluntad propia? ¿Que con tantas cirugías se ha automutilado a sí mismo? ¿Que los niños junto a él deben usar cinturones de castidad? La verdad a mi no me importa nada de eso. Yo defiendo al Michael Jackson artista, al que se sube al escenario y baila como nadie lo ha hecho encima de uno, al que con sus canciones pone a cantar a más de un alma, y al que le rompe la cabeza a todos con su ya mencionado moonwalk. Mi aproximación a su persona (y en consecuencia, admiración) es puramente profesional, parcializada a su trabajo como artista, músico, cantante, bailarín y todo lo demás, y desde esa misma posición será que examine a "Invincible", lo que fue su disco más reciente, editado por allá en el 2001.

Para el tiempo en que este disco salió, se hablaba del gran "regreso" comercial y artístico de Michael Jackson. Desde "Dangerous" diez años antes no había pegado nada bueno y ya este tipo era más una burla que un artista para ser tomado en serio. Pero sucedió que "Invincible" no resultó tan invencible como todos esperaban, y tras un boom de como una semana, una sola canción promovida con seriedad, y un video bastante parecido a otro que hizo antes (argumentando aquí falta de ideas ya...que mal), el disco se fue deslizando de las listas hasta prácticamente desaparecer. Entonces la pregunta fue, ¿que pasó? ¿ Por qué un disco con todas las expectativas del mundo se pierde tan fácilmente?

Les diré cuál fue el problema con "Invincible". Seguro, el album está excelentemente producido; oírlo con audífonos es una delicia, muchos de los ritmos todavía hacen bailar...pero es demasiado largo y con demasiado relleno. Con 16 canciones y casi 80 minutos de música, lo que se debió de haber hecho para un "regreso" del artista era pulir el material que se tenía y sacarlo lo más compacto y preciso posible, por no decir coherente. Este empieza súper bueno, las primeras 4 canciones no dejan duda de que se trata de otro clásico...pero ya cuando empieza la quinta se empieza a notar que hay algo fallando ahí. Y después siguen las otras, y la sensación se agudiza. Tal vez lo único era sacarle 6 canciones al disco y promoverlo con un poco más de intensidad. Y para colmo, empezaron a tirar como sencillos las canciones equivocadas. "You rock my world" es muy buena como canción, pero para ser la primera en salir de un disco nuevo, le falta la fuerza y el "punch" que tuvo un "Black or White" del (mencionado otra vez de nuevo)"Dangerous" y menos todavía de su súper video, del cual todavía hablan, ambas cosas que pusieron a todas las cabezas a girar en torno al álbum, y creó un solo himno alrededor de él. Lo mismo lamentablemente no pasa con "You rock my world". Y el problema con ella es que fuera de ser (relativamente) buena, no pasa nada. Recuerdo la primera vez que la escuché, con toda la emoción de ser su nuevo sencillo...vaya si estaba decepcionado. Quizás si hubieran empezado con "Unbreakable", las cosas hubieran ido mejor.

Pero a lo que es del César, del César, y las cosas buenas hay que decirlas. En este disco el pop es llevado a un nuevo nivel, con efectos digitales que forman parte de la misma canción e interactúan en ella; con una musicalización e interpretación soberbias, y con un Michael cantando igual de bien como lo ha hecho siempre. Quizás demasiadas baladas juntas y pocas y dispersas rítmicas, pero al parecer esto obedece a una movida planeada, considerando que ya el sr. Jackson supera los 40 y tantos años y debe de irse moviendo para una música más tranquila, ya que no estará dando brincos por siempre.

En conclusión, "Invincible" pudo haber sido todo lo que esperábamos del que es llamado (y con razón, oiganlo bien) Rey del Pop. Sólo que no lo fue, por razones que pudieron ser manejadas con un poco de edición. En lo personal espero que Michael Jackson pueda dejar atrás todas sus vagabunderías personales y judiciales y se ponga a hacer lo que sabe hacer de verdad: música, y conciertos. Es hasta triste ver cómo todos los rumores que se le acosan ocultan el hecho de que el tipo tiene un talento inmenso dentro, así que de verdad que en algún momento de nuestras vidas en un futuro no lejano se nos pueda a nosotros como público sorprender (de buena forma) de nuevo. Y por favor dejen de odiar a este hombre, mejor enfoquémonos y disfrutemos su música.

Como post data, para quienes compraron el disco y comparten mi opinión de que se le pudo haber sacado varios temas, aquí está mi solución a lo que hubiera sido el perfecto "Invincible". Programen el cd player para escucharlo en este orden, dejen fuera las canciones que no están en esta lista y díganme si así no les hubiera pateado el trasero a todos estos jovencitos estúpidos que creen que cantan pop y lo que hacen es basura, y hubieran puesto este disco a la altura de los mejores de Jackson. Espero feedback:

1-) Unbreakable
2-) Heartbreaker
3-) Invincible
4-) Break of dawn
5-) You rock my world
6-) Butterflies
7-) 2000 watts
8-) You are my life
9-) Cry
10-) Threatened

lunes, 17 de abril de 2006

Indiferencia

La tarde del martes era como otra cualquiera. Otra cualquiera de aquellas en las que salgo temprano del trabajo, por supuesto, y tomo un carro público para ir donde mi abuela con los dedos cruzados esperando que haya algo de comida para mí.

El proceso es casi automático, puesto que siempre termino embobado asomado por la ventana del vehículo viendo las caras y las fachadas de construcciones que pasan como películas veloces frente a mi. Reconozco la esquina en que debo quedarme, le pido la parada al chofer, y de un salto me bajo del tiesto que se hace llamar automóvil para cruzar la calle, y caminar la casi cuadra que separa mi parada de la puerta de mi abuela.

Por lo general nunca miro hacia el frente, pues siento una especial fascinación con el concreto disparejo del suelo y los pies de las personas que pasan junto a mi. Como no se molestan en saludar, no me molesto en verlos. Sin embargo, hay una pesadez de tensión en el ambiente que sin saber por qué, me hace levantar la cabeza.

Y entonces lo veo. Como alma que ve al diablo que para colmo lo persigue, el tipo con una especie de bolsa en la mano cruza por mi lado a toda velocidad, viendo de reojo hacia la dirección desde la que viene, y a mi que me echo a un lado para dejarlo pasar. Fracciones de segundo después, una mujer sale de una floristería vecina con las manos en la cabeza y gritando: "¡Un ladrón! ¡Un ladrón!" De inmediato los hombres que hacían sus jugadas en las bancas de al lado son impulsados como por resortes de sus asientos, patean sus botellas de cerveza en la prisa y se dan a la tarea de perseguir al individuo que instantes antes, acababa de pasar por mi lado.

La adrenalina se me sube a la cabeza. Pienso en imágenes heroicas en las que persigo al individuo, lo alcanzo y de un golpe lo derribo contra un automóvil. Después, lo inmovilizaba en el suelo y con un palo o algún objeto que milagrosamente encontraba en mi lado reducía a la persona esta a la obediencia, aforismo político y diplomático usado por la policía para decir que se vuelve mierda a alguien a puros golpes. Aprieto los puños. Respiro hondo. Los músculos del cuerpo se me contraen. Voy a despegar.

Sin embargo a lo único que atino es a encogerme de hombros y seguir mi camino. ¿Puede un solo hombre hacer la diferencia? ¿No van ya demasiadas personas corriendo tras el ladrón? Una de ellas de seguro correrá más rápido que él, o que yo mismo. Yo no soy Harry el Sucio ni esto es Sin City. A menos de diez pasos me esperan cosas mejores que hacer. Esta no es mi pelea.