Cuando no están sus acostumbrados visitantes haciendo escándalo a todo volumen, el cuarto de ensayo luce diferente. Aunque se le ve ya medio arrugado y con los achaques propios de la humedad excesiva, adquiere un carácter casi sagrado, como si fuese un templo de peregrinación. Seguramente me pongo un poco sobresentimental al referirme a dicho espacio, pero también tengo mi derecho. Demasiadas buenas horas he pasado aquí dentro. Tantos recuerdos que no puedo ni enumerarlos. Seguramente el día que emigremos hacia otro lugar mejor le echaremos de menos. No puede ser de otra forma.
domingo, 7 de julio de 2013
sábado, 6 de julio de 2013
Pop 365 - #265: Tres son una
Ella dice que le gusta la lluvia. Igual las flores, porque de alguna manera se identifica con las mismas - sus razones tendrá. Y el largo de su pelo también, ya que lo como una vestimenta que cuenta con vida propia paralela a la suya. A su modo, las tres cosas son una especie de extensión de sí misma, y ella les da igual cantidad de derechos. ¿Es posible esta transfiguración a poética conveniencia? O mejor aún, ¿será práctica? No lo sé. Admito que tienen su bella y peculiar manera de complementarse. Quizás la verdadera pregunta aquí sea: ¿realmente me importa eso?
viernes, 5 de julio de 2013
Pop 365 - #264: Inadaptados
jueves, 4 de julio de 2013
Pop 365 - #263: Manzarek
Este año 2013 nos trajo la desafortunada noticia (entre varias otras) de la muerte del tecladista y co-fundador de The Doors, Ray Manzarek. Tenía 74 años y aún subía a los escenarios a hacer vibrar las teclas interpretando clásicos de su vieja banda. Aunque tecladista por oficio, era además bajista de corazón - interpretaba las melodías de bajo en los conciertos con un teclado Fender Rhodes que nunca dejó de usar-, y fue el compañero perfecto para traducir en canciones los surreales poemas e ideas de Jim Morrison. Desafortunadamente, cuando se tiene a éste último de cantante y frontman en una banda, los miembros restantes tienden a pasar un poco desapercibidos bajo el radar público, pero el tiempo se encargó de darle a cada uno de ellos su merecido reconocimiento. Puede descansar tranquilo Manzarek, su legado sónico de alta inventina quedará intacto a lo largo de muchas generaciones más. Se le extrañará, es seguro, pero el sólo poner uno de esos discos y hacerlo sonar hará sentir que todavía se encuentra cerca. El trato es bueno.
miércoles, 3 de julio de 2013
Pop 365 - #262: El centro de atención
En un espacio en el que no hay nada, ni muebles, ni colores vivos, ni cortinas, ni una pincelada de algo que alegre el pálido azul trágico de las paredes - que el piso esté comenzando a desteñirse no es de ayuda tampoco -, de repente el muñeco de un anciano, colocado casi en el mismo centro del cuadrado, se convierte en el punto focal por autonomasia en un ambiente por demás muerto. Desde donde estoy sentado, por más que intento no puedo quitarle la vista al peluche; su posicionamiento le da un carácter hasta sacro, como si fuese la versión infantil de un crucifijo que adorna un muro en un hogar cristiano, o de manera más secular, un trofeo de guerra en la residencia del cazador. A lo mejor es intencional, en una muestra de brillante minimalismo. O tal vez, el juguete está colgado ahí porque no encontraron qué mas poner. Pero no niego que hace un buen equilibrio con el mayor rectángulo de la ventana que se encuentra al lado, la misma que casualmente está abierta, y se puede ver detrás de ella, pintado en un zinc que se supone es la verja de lindero entre una propiedad y otra, un rudimentario Bob Esponja que parece espiarme con expresión voyeurista. Definitivamente, hay ciertas escenas cuyo matiz irónico no pueden hacer otra cosa que sacar sonrisas. Para quienes vayan con el chiste, claro.
martes, 2 de julio de 2013
Pop 365 - #261: El sentirse trazada
Ambos estamos sentados en el mismo salón de espera, en el mismo set de asientos incómodos. Ella está justo enfrente mío, yo simplemente estoy aburrido. Ella me ve sacar el cuaderno y la pluma, pero su conversación por el celular no le permite prolongar la acción de verme por más de unos escasos microsegundos. No es hasta unos momentos después, al guardar el aparato, en los que se da cuenta de que cada cierto tiempo yo levanto la cabeza, le miro, y vuelvo a inclinarla para acto seguido trazar en el cuaderno. Ella sabe que lo que sea que trace o escriba tiene que ver consigo, por lo que su semblante se vuelve entre curioso y avergonzado. No se atreve a preguntar, yo no me atrevo a preguntarle; y no le juzgo: en su defensa, yo hubiese hecho exactamente lo mismo. Cuando ya el ambiente podía cortarse con un cuchillo, guardo mi cuaderno y lentamente me levanto para ir al baño. Puro teatro, pero al menos suaviza un poco más el aire. Al regresar de nuevo a mi asiento en el salón de espera, ella ya no está ahí.
lunes, 1 de julio de 2013
Pop 365 - #260: Cada cual en lo suyo
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